La investigadora ecuatoriana Gabriela Calderón de Burgos subraya el papel inspirador de la Constitución de Cádiz en los procesos emancipadores hispanoamericanos.
El autor portugués recién fallecido deja una literatura de elevada calidad y exigente para los lectores, que a menudo transita por territorios atormentados y pesimistas.
El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza expone hasta el 31 de mayo “El ojo que escucha”: la primera gran retrospectiva en España dedicada al artista danés.
Un “biopic” que se sostiene por sus actuaciones, erotismo “queer” disfrazado de drama deportivo, varias secuelas solventes y un ejemplo de cómo sacar partido a una trama trillada.
El filme de Alauda Ruiz de Azúa, que ahora sale en plataformas, ha suscitado desde su estreno un amplio e intenso debate sobre la familia, la fe o la tolerancia.
El éxito de esta saga, y del género al que pertenece, el “domestic noir”, obedece a lo adictivo de unas intrigas teóricamente realistas –aunque con giros inverosímiles– y muy estereotipadas.
En plataformas como TikTok o Instagram, muchos jóvenes reciben incentivos para colgar o consumir contenidos subidos de tono, lo que acaba normalizando la autoexplotación sexual.
Mediante la evocación de diversos encuentros personales con lo bello, en obras literarias o en sucesos corrientes, el autor ofrece una breve pero sugerente guía para educar la mirada estética.
A través de la vida del músico, el autor retrata las convulsiones internas de una Ilustración que se abría a una concepción nueva de la vida y del arte.
El éxito de estas novelas, la mayoría de ellas japonesas o surcoreanas, se explica en buena medida por su carácter terapéutico, y también por su sencillez –o simpleza– literaria y filosófica.