El debate público ha dejado de ser debate: se ha convertido en una carrera por la afirmación más descarnada. Pero no hay por qué resignarse a esta situación.
Las revelaciones sobre la “trama rusa” para influir en la opinión pública en EE.UU. muestran que las redes sociales son inevitablemente manipulables, y que la inteligencia artificial no va a arreglar el problema.
Para salir de la espiral vertiginosa que ha traído la comunicación efímera, es preciso comprender su dinámica y usar la tecnología de forma consciente.
Después de las elecciones norteamericanas, medios y plataformas tecnológicas se unen para promover una buena cobertura de las presidenciales francesas.
La capacidad de mantener la atención se ve amenazada por las nuevas herramientas digitales y por corrientes culturales que proclaman la emancipación de la realidad.
Un análisis sobre el número de noticias publicadas en torno a dos desastres naturales muestra que, pasadas 72 horas, la atención prácticamente desaparece.
En respuesta al plan del gobierno británico, el director general de la BBC tiende la mano a los competidores privados, sin renunciar a su proyecto de expansión global.