Todo por televisión

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Duración lectura: 1m. 33s.

Contrapunto

En estos días comparecen ante un tribunal de Los Ángeles los hermanos Menéndez, de 22 y 19 años, acusados de haber matado a sus padres en 1989. La familia, con una fortuna valorada en 15 millones de dólares, tenía su casa en Beverly Hills. Pero los hijos deseaban heredar a su padre. La idea les vino viendo en la televisión El club de los chicos millonarios, una historia similar a la suya, piensan, de un padre autoritario y de un hijo que se desembaraza de él. Planeado el crimen, asesinan a tiros a sus padres mientras éstos veían la televisión. Logran engañar a la policía y creen haber cometido el “crimen perfecto”. Pero uno de ellos, angustiado, confiesa el crimen a su psiquiatra y por él llega a saberse. Al ser detenidos, primero niegan. Luego cambian de táctica: confiesan, pero aducen que han sido maltratados por su padre desde su infancia. El jurado decidirá si se trata de un crimen cínico o de la loca venganza de unos hijos maltratados.

Lo indudable es que la historia será pasto para la televisión. El corresponsal de Le Monde concluye así su crónica: “Con una impecable unidad de lugar, lo que fue concebido ante la televisión, perpetrado en el salón de televisión, terminará en la pequeña pantalla. CBS prepara ya una mini-serie sobre los hermanos Menéndez, y mientras los productores eligen a los actores, los guionistas añaden episodios al final de cada audiencia. La periodista que escribió el libro sobre El club de los chicos millonarios, el cual inspiró el telefilm, que a su vez desencadenó la idea del crimen, se inquieta en las páginas de Los Angeles Times sobre este ciclo de violencia que continúa, entre la realidad y el reality-show”.

Juan Domínguez

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