“Spielberg es un narrador de historias conmovedoras que no dejan indiferente a ningún espectador”

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 8m. 21s.

Entrevista con Antonio Sánchez-Escalonilla
“Como Ulises -escribe Antonio Sánchez-Escalonilla-, todos los protagonistas de Spielberg corren hacía Ítaca, el hogar perdido y deseado, centro de gravedad de su cine. En el camino pueden encontrar escualos devoradores, nazis, tiranosaurios, agentes de aduanas, camiones asesinos, científicos de la NASA, soldados alemanes e incluso fanáticos de la Feria de la Carne. Pero al final, los héroes llegan a casa porque les anima la esperanza de la primera inocencia, el auténtico espíritu de Peter Pan: un niño londinense que, por cierto, también había perdido a su madre en los jardines de Kensington”.

Profesor de Guión Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos, Antonio Sánchez-Escalonilla (Madrid, 1966) se doctoró con una tesis sobre la infancia en Steven Spielberg. Su último libro, “Steven Spielberg. Entre Ulises y Peter Pan”, es un detenido estudio sobre la trayectoria del director, que presta especial atención a los elementos comunes que se perciben en las historias y los guiones de sus películas.

— Para algunos, Spielberg es un cineasta irregular, para otros, es un genio. Niño prodigio, hábil vendedor, fabulador sensiblero, agilísimo narrador son algunos de los calificativos que le acompañan. Usted ha manejado mucha bibliografía y diversas opiniones sobre la trayectoria de Spielberg. ¿Cómo la describiría, ahora que el director de “Tiburón” se acerca a su sesenta cumpleaños?

— Soy de los que han crecido con el cine de Spielberg. Entré en la adolescencia con “Indiana Jones” y con “E.T.”, como tantos treintañeros. Después le seguí de cerca en la universidad y asistí en los 90 a su proceso intencionado de maduración artística y personal, con “Jim Ballard” y “Celie” primero, y con “Peter Banning” y “Oskar Schindler” después. Como profesor de Guión Audiovisual y también como escritor de novelas de aventuras, reconozco su influencia en el tipo de géneros y temas que me interesan: los misterios en torno al hombre, sobre todo la infancia, la madurez y el heroísmo, todo ello en el marco de los viajes y las aventuras heroicas.

La carga bibliográfica es muy importante para realizar un estudio, pero la experiencia personal cuenta sobre todo eso: no he investigado sobre moléculas atómicas o sobre el número e, sino sobre un “storyteller”, un narrador de historias conmovedoras que no dejan indiferente a ningún espectador. Es verdad que cierto público se siente a veces defraudado con el cine de Spielberg, sobre todo desde 1993 (antes también era controvertido, recordemos que se le consideraba inmaduro para un Oscar que ya merecía desde 1975). Creo que eso se debe, sobre todo, a que estamos hablando de un director del que siempre se espera demasiado y al que se exige un nivel desmedido de espectacularidad. “Encuentros en la tercera fase” o “Salvar al soldado Ryan” son espectaculares, pero están animadas por la misma humanidad que “La terminal” o “El color púrpura”.

Creo que esa sensación de irregularidad de que me habla tiene que ver más bien con una decepción ante el empleo de géneros inusuales o de historias atípicas. Sin embargo, también creo que existe una continuidad perfecta desde 1971 hasta 2004 en temas, personajes y constantes, a pesar de una variedad de guiones que van desde la ciencia-ficción hasta el drama histórico.

— “Indiana Jones”, “E.T.”, el sheriff de “Tiburón”, “Oskar Schindler”, “John Anderton”, “Viktor Navorski” son algunos personajes creados por Spielberg. ¿Tienen algo en común?

— Fíjese de quiénes hablamos: un aventurero de los años 30, un extraterrestre de látex, un policía local, un empresario afiliado al partido nazi, un detective del futuro, un viajero de una república inexistente… ¿Qué entrenador podría coordinar un equipo tan extraño y heterogéneo? Detrás vemos a Harrison Ford, Roy Scheider, Liam Neeson, Tom Cruise, Tom Hanks: actores igualmente diversos. Esta diversidad es parte de la genialidad de Spielberg. Pero todos estos personajes tienen algo en común: son héroes y, con excepción de “Indiana Jones”, héroes corrientes envueltos en situaciones extraordinarias.

He subtitulado mi libro “Entre Ulises y Peter Pan” porque todos los protagonistas de Spielberg buscan el camino de regreso a casa, son tipos en muchos casos desarraigados que desean volver a su hogar o bien reconstruir su familia. Igual que el antiguo héroe de Homero. Así sucede con “Schindler”, “John Anderton” en “Minority report”, o “Miller” en “Salvar al soldado Ryan”.

En muchos casos, la recuperación del hogar perdido supone un retorno a la infancia y esta idea atraviesa toda la filmografía de Spielberg por medio del mito de “Peter Pan”, que podemos hallar en personajes infantiles como “Elliott”, “Jim”, “Barrie”, “David” y “Jack Banning”, o en protagonistas adultos como “Keys”, “Roy Neary” y “Peter Banning”, el adulto amargado incapaz de recordar que un día fue “Peter Pan” en persona.

— Sostiene usted una tesis llamativa: Spielberg es el heredero de Frank Capra…

— No es invención mía: Steven Spielberg y su discípulo Robert Zemeckis han asegurado varias veces que comparten una fascinación imperecedera por “¡Qué bello es vivir!” como película de referencia, y esto lo prueban sus dos últimos títulos, “La terminal” y “Polar Express” respectivamente. Los protagonistas de estas dos historias podrían identificarse en cada caso como “el héroe anónimo en las encrucijadas de la vida” y “el niño que perdura en el adulto a través de la Navidad”. Son dos señas de identidad netamente caprianas que encontramos siempre vivas en Spielberg y que Zemeckis también ha heredado del director de “E.T.”

Sinyard, uno de los primeros biógrafos de Spielberg, afirma que su éxito es atribuible a la forma en que el mismo valores que Frank Capra, sus personajes apuestan por la esperanza en medio de situaciones límite como las que afrontan “David” o “John Anderton” en “Inteligencia artificial” y “Minority report”. De todas sus películas, considero “E.T.” y “La terminal” como las más caprianas de todas. Debido a esta influencia de Capra, Spielberg ha sido acusado de ingenuidad en numerosas ocasiones. “Ingenuo” es el insulto favorito de los posmodernos. Y, sinceramente, si eso es así creo que entonces necesitamos muchos más ingenuos no sólo en el cine sino en las demás artes y en la propia vida.

— Propónganos una selección de películas de Spielberg con un breve comentario orientativo.

— Creo que se puede resumir toda la carrera creativa de Spielberg en cuatro títulos de ciencia-ficción: “Encuentros en la tercera fase”, “E.T., el Extraterrestre”, “Inteligencia artificial” y “Minority report”. Entre la primera y la última transcurren veinticinco años y se descubren en ellas los mismos temas: la búsqueda del hogar perdido, el hallazgo de lo sublime y de lo extraordinario en la rutina cotidiana, la maternidad y la paternidad como rasgos del héroe, la fortaleza esperanzada como garantía de un futuro feliz, el encuentro entre Dios y el director nos convence de la sinceridad de sus sentimientos y de su humanidad. Y Capra era, ante todo, un director entusiasta que confiaba en el lado positivo de las personas. En cuanto autor, Spielberg cree en los hombre (ya sea de modo explícito o implícito)… En estos títulos también se demuestra la destreza de Spielberg como director de acción y su habilidad para introducir la magia de lo fantástico y de lo invisible en los hogares del presente (“E.T.” y “Encuentros”…) o del futuro (“I.A.” y “Minority report”).

Por otro lado, en estos títulos también queda patente el poder de la fe infantil en los prodigios, tema siempre presente cuando Spielberg hace cine personal o de autor, si se prefiere el término. Lo que denomino como “espíritu de Peter Pan” anima cada fotograma de “E.T., el Extraterrestre”, una película muy sencilla, rodada con bajo presupuesto y una curiosa técnica de improvisación que, sin embargo, considero como la cima de su filmografía. Aunque resulte extraño, “E.T.” iba a ser en un principio una segunda parte de “Encuentros”…, si bien el proyecto se desvió bastante de la trama inicial, supongo que afortunadamente. Sin embargo, los dos guiones comparten idénticas constantes temáticas.

“Inteligencia artificial” ha sido definida como el “reverso tenebroso de E.T.”. No estoy de acuerdo con la contundencia del símil galáctico. El propio Spielberg ha reconocido que, de todos sus protagonistas, el meca “David” es quien experimenta el mayor sufrimiento. Y aunque considero “E.T.” como una película muy dura, en ambas películas se hablan de los mismos temas. Sin embargo, la lectura de “I.A.” no es pesimista en modo alguno y el final feliz redime al niño protagonista de todo su sufrimiento, viviendo toda la eternidad en un solo día. Reconozco que el simbolismo de “I.A.” se escapa al espectador infantil, cosa que no sucede en “E.T.” pues la historia de “Elliott” es un melodrama para niños, mientras que en “Inteligencia artificial” nos hallamos ante un melodrama para adultos.

Por otro lado, la crítica fue muy elogiosa con “Minority report”. Richard Corliss, el crítico de “Time”, llegó a escribir que con ella Spielberg recuperaba su genuino estilo de acción y la comparaba con “En busca del arca perdida”. “Minority report” es una prueba de la versatilidad del director con el género, capaz de plantear los mismos misterios en un “thriller” basado en un relato de Philip K. Dick, en una comedia como “Atrápame si puedes” o en un relato de aventuras como “Hook”. Desde la perspectiva del autor, es posible hallar coincidencias en personajes tan dispares como “John Anderton”, “Frank Abagnale” o “Peter Banning”.

Alberto Fijo

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares