Otros estrenos (2 febrero 2018)

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Duración lectura: 1m. 54s.

Breves notas sobre algunas películas que se estrenan el 2 de febrero.

Cavernícola
Early Man

Director: Nick Park. Guión: Mark Burton, John O’Farrell, James Higginson, Nick Park. Intérpretes (voces en el original): Tom Hiddleston, Maisie Williams, Eddie Redmayne, Timothy Spall, Miriam Margolyes, Richard Ayoade, Mark Williams, Rob Brydon. 89 min. Todos.

La última producción de Nick Park y los estudios Aardman, responsables de las aventuras de Wallace & Gromit y de Evasión en la granja, está a la altura de estas magníficas creaciones. Park nos cuenta las aventuras de Dug y su tribu, cuya pacífica vida se ve perturbada por la agresiva llegada de la edad de bronce, dirigida por el malvado Lord Nooth.

Park derrocha humor e imaginación, en particular al utilizar el anacronismo como si fuera Astérix. A ello suma un acertado ritmo y un dominio cada vez mayor de la técnica de animación stop motion para las figuras de plastilina; cuando la ocasión lo requiere, no duda en utilizar las técnicas más modernas. Además ha creado un buen puñado de personajes llenos de encanto. Fernando Gil-Delgado.


El cuaderno de Sara

Director: Norberto López-Amado. Guion: Jorge Guerricaechevarría. Intérpretes: Belén Rueda, Marián Álvarez, Manolo Cardona, Enrico Loverso. 115 min. Jóvenes. (V)

Laura busca a su hermana Sara, desaparecida en el Congo, donde trabajaba como médico en una ONG. Que una producción española afronte una historia como esta es una buena noticia, por la actualidad del argumento y la aventura que supone el rodaje en Uganda y Canarias. El guion cuenta con una buena premisa, una trama sólida y escenas impactantes. Pero los personajes están mal construidos: o no son creíbles o progresan mal. Quizás por eso, hay actores que están como idos: parecen zombies declamando textos que les son ajenos.

Pasan demasiadas cosas, hay un exceso de conflictos personales y geopolíticos reunidos, y problemas de ritmo en el primer acto. No se han engrasado los engranajes del relato y chirrían. La naturalidad y el equilibrio que necesita un drama tan intenso no se arregla multiplicando largos primeros planos de Belén Rueda y vistas del paisaje africano. Alberto Fijo.