“El mundo de las detectives es el contexto, pero de lo que hablamos es de la pareja, de la comunicación y de las relaciones”

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Bollaín acude a la cita con la prensa acompañada de cinco actores y del director de fotografía, Kiko de la Rica. Las tres actrices protagonistas están muy satisfechas y se les nota.

Najwa Nimri cuenta que el guión es tan bueno que los actores no han tenido que improvisar en absoluto. Incluso los gestos están en el guión. “Con una biblia así, yo como actriz, voy al fin del mundo”.

María Vázquez dice que el reparto se ha quedado hechizado por el resultado final (no se hacían a la idea de cómo iba a quedar porque la película es muy fragmentaria en su relato y solo con el montaje tomó la forma definitiva).

Nuria González (¡menuda interpretación de la malagueña!) señala que es muy infrecuente para actores españoles encontrarse con unos personajes tan bien construidos y un guión tan preciso. Tristán Ulloa añade que Icíar hace un cine muy expuesto, nada escapista, en contacto con la realidad, cine de gente normal. “Por desgracia -señala- no encontramos muchos papeles como los de esta película, exentos por completo de afectación.Los personajes han quedado libres de la tendencia a la autoafirmación que tenemos muchos actores y directores”.

Icíar Bollaín escucha complacida a sus actores, ahora le toca a ella.

Has hecho una película sobre familia y trabajo, sobre las dificultades para conciliar esos dos ámbitos… y sorprendentemente la ambientas en una agencia de detectives…

— Empecé a trabajar con mi coguionista con la idea de desarrollar una historia de mujeres. Fue entonces cuando descubrimos una noticia en el periódico sobre una agencia de detectives que sólo contrataba a mujeres. Pensaban que ellas eran ideales para este trabajo, porque son más intuitivas, y pasan más desapercibidas. Empezamos a indagar en el tema y resulta que existen muchas mujeres, también en España, que se dedican a esto.

De todas formas, lo que me interesó del tema de los detectives es que nos servía para hablar de la confianza dentro de la pareja, de cuánto derecho tenemos a saber lo que hace el otro, y sobre todo, de cuánto ganas sabiendo lo que hace el otro. ¿Qué haces con esa información? ¿Cuánto confías en el otro?

En definitiva, el mundo de las detectives es el contexto, pero de lo que hablamos es de la pareja, de la comunicación y de las relaciones. Nuestro trabajo con detectives consistió sobre todo en eliminar muchos casos y seleccionar sólo las historias que ilustran lo que les está pasando a las protagonistas.

Me ha parecido uno de los mejores montajes del cine español de las últimas décadas. ¿Fue complicado el montaje teniendo en cuenta que la película cuenta tres historias a la vez?

— Gracias. Estoy muy satisfecha con el resultado, porque creo que se entiende todo muy bien. Pero ha sido un proceso largo y complicado. En un primer momento montamos las secuencias en el orden que venían en el guión, y el film no funcionaba. Cosas que leídas se entendían muy bien, resultaban algo liosas en la pantalla, al pasar de una historia a otra. Así que el montaje fue una búsqueda.

Tuve la suerte de contar con Ángel Hernández Zoido, que colabora conmigo habitualmente. Hubo que quitar muchas secuencias que habíamos rodado antes. La historia de María Vázquez infiltrada en la fábrica era mucho más larga en un primer momento. Otras secuencias duraban mucho más, y las hemos reducido.

Al ser una película muy cotidiana y muy íntima tienes que cuidar no perder de vista lo principal: por ejemplo, era muy fácil asomarse con frecuencia a la comedia… pero la película habría perdido el tono. De hecho, en la sala de montaje han caído algunos momentos de comedia que estaban escritos y rodados y nos hemos quedado con la esencia de las historias.

Estuvimos mucho tiempo cambiando planos de sitio, e incluso usándolos con otra intencionalidad, hasta que hemos obtenido un resultado que nos ha gustado. Como dice Ángel, esta es una película sobre lo que les pasa a unas personas mientras trabajan.

Otro tema importante es la comunicación y los secretos.

— El personaje de Tristán Ulloa defiende la necesidad de un espacio de intimidad individual. Ambos tienen derecho a los secretos, lógicamente. Pero como se ve en la película, determinados secretos podrían dar al traste con la pareja. Solemos aplicar mal el concepto de confianza en la pareja. Sólo confiamos cuando nos han demostrado ciertas cosas. Nos gusta probar a nuestra pareja antes de fiarnos de ella. No concibo la confianza así. La confianza debe ser un regalo, que se puede dar, y por supuesto, si no responde a nuestras expectativas, también se puede quitar.

Las mujeres tienen más importancia, los hombres son secundarios en esta película. ¿Te habías planteado hacer una película de mujeres desde un primer momento?

— Lo cierto es que me salió así. La película es sobre sus conflictos con los personajes masculinos, aunque éstos salen menos tiempo. Como espectadora, me gusta ver historias de mujeres, porque al ser mujer, me interesan mucho. Soy mujer y quiero hablar de mujeres. De todas formas, aunque los hombres en esta ocasión salgan poco, me interesaban muchísimo, y he tratado de describirlos con mucha profundidad.

El guión es muy sutil. ¿Se ha propuesto dar la máxima información con los mínimos detalles para diferenciarse de subproductos televisivos que son reiterativos y caen en la sensiblería? Me ha parecido estupendo el detalle de que el jefe de la agencia tuviera una foto de su esposa y sus hijos: así no es un marciano, es un ser humano.

— Como espectadora no me gusta la sensiblería. Huyo de determinadas películas, y no me gustaría caer en ese error como cineasta. El espectador ya se imagina muchas cosas que no hace falta explicarle. Creo que la tele se disfruta en casa, durante la cena y el espectador suele prestar menos atención. Pero el cine es distinto, porque una pantalla grande da mucha información, y porque el espectador está muy concentrado y pilla los detalles. Si insistes en repetir lo mismo, la gente se aburre. La gente se queda con todo e hila fino.

¿En qué se parecen tus películas?

— El tema que tienen en común son las relaciones de pareja. Era una relación más dramática y traumática, lógicamente, en Te doy mis ojos. En Flores de otro mundo entraba en juego el choque cultural, porque iba de mujeres que llegaban a un entorno rural que les era completamente ajeno.

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