Los lunes sin carne

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Las vacas pastando en un verde prado evocaban antes un paisaje idílico y natural. Pero cuando uno es consciente de los peligros del calentamiento global esos pacíficos animales se convierten en bombas ambulantes. Pues resulta que los rumiantes despiden el metano que se produce en su proceso digestivo, lo cual es una contribución no despreciable a los gases de efecto invernadero.

Este metano producido por el ganado ha despertado la conciencia de Sir Paul McCartney, que ha hecho un llamamiento por “Los lunes sin carne” (Meat-Free Monday), para persuadir al público de que se haga vegetariano por un día. Si se come menos carne, se criarán menos vacas y lucharemos así contra el calentamiento global.

No es una simple ocurrencia del músico. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático estima que el metano contribuye con el 14,3% de las emisiones que causan el efecto invernadero. Y, en concreto, el ganado es responsable del 37% de esas emisiones de metano. McCartney agita la cifra de que el ganado británico contribuye más al calentamiento global que todo el sector del transporte.

Lógicamente, los ganaderos han calificado la campaña de Paul McCartney como “efectista” y “desinformada”. En cambio, ha encontrado un apoyo entusiasta por parte del líder hindú Rajan Zen, presidente de la Universal Society of Hinduism, que promuve un estricto vegetarianismo y la renuncia al sacrificio de animales.

Pero no comer carne no impide por sí solo que las vacas sigan comiendo. Pues, a pesar de la doctrina hinduista, la India tiene la cabaña más numerosa del mundo (485 millones de cabezas), que siguen aportando lo suyo al efecto invernadero.

Lo que no está claro es por qué McCartney ha elegido los lunes para la abstinencia. Con lo difícil que es ya volver a la prosaica vida diaria tras el descanso del fin de semana, nos quiere privar además del consuelo de la hamburguesa y el filete. Podría haber escogido el viernes, con lo que habría enlazado no solo con la tradición hindú sino también con la cristiana, que propone como práctica penitencial la abstinencia de carne en ese día. Pero quizá sugerir un precedente cristiano es demasiado audaz en la Europa de hoy, y podría implicar que se están imponiendo convicciones cristianas.

“Los lunes sin carne” puede confirmar las sospechas de que la causa del cambio climático está asumiendo el perfil de una nueva religión secular, con sus doctrinas indiscutibles, sus herejes y sus propuestas redentoras. Nos faltaban las prácticas penitenciales para reparar nuestras tropelías contra el medio ambiente, y aquí tenemos “el lunes sin carne”.

Por lo menos, la propuesta de McCartney tiene el mérito de llevar la lucha contra el calentamiento global al terreno personal. ¿De qué estas dispuesto a privarte? El ex Beatle y las demás celebridades que firman el llamamiento demuestran confiar en la capacidad humana para controlar sus apetencias cuando está en juego una causa importante. La abstinencia, tan denostada como “irreal” cuando se trata de dominar los placeres de la carne en la lucha contra el sida, recobra aquí su valor de autocontrol responsable.

McCartney ha implicado en esta cruzada a toda una serie de celebridades del mundo del espectáculo (Kevin Spacey, Woody Harrelson, Joanna Lumley, Laura Bailey, Chris Martin…), empresarios como Richard Branson, chefs, restauradores y críticos gastronómicos, la editora de Vogue y, cómo no, a Yoko Ono, la viuda de Lenon. Seguro que todos ellos tienen bastante dinero para comer solomillo los demás días, así que bien pueden hacer abstinencia los lunes.

Es lo mismo que hacen tantos millones de personas del mundo subdesarrollado, que no comen carne ni los lunes ni la mayor parte de los días del año, y ni tan siquiera se dan cuenta de que están luchando contra el cambio climático.

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