El gobierno británico proyecta autorizar la clonación de embriones humanos con fines experimentales

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Duración lectura: 2m. 35s.

Gran Bretaña y Estados Unidos darán más facilidades para experimentar con embriones humanos. El motivo es explorar el potencial terapéutico de las células madre embrionarias. Estas células, totipotentes, podrían ser cultivadas para obtener casi cualquier tejido e implantarlo en un enfermo que tenga el suyo dañado. Si el embrión se obtiene clonando células del paciente, se elimina el peligro de rechazo.

En Gran Bretaña, los comités oficiales de bioética aconsejaron autorizar la clonación “terapéutica” en diciembre de 1998 (ver servicio 22/99). El gobierno respondió, en junio siguiente, que la cuestión requería un estudio más detenido, y constituyó una comisión al efecto, presidida por Liam Donaldson (ver servicio 100/99, p. 4), que finalmente se pronunció a favor de la legalización. El 16 de agosto, el gobierno contestó que acepta el dictamen, así que presentará al Parlamento la correspondiente reforma de la ley de fecundación in vitro, de 1990.

Esa ley ya permite experimentar con embriones obtenidos por fecundación artificial hasta los 14 días de desarrollo (después han de ser destruidos). Lo que ahora se trata de legalizar es la creación de embriones clónicos con el solo fin de investigar. En su respuesta al informe Donaldson, el gobierno menciona las condiciones que se exigirían: los donantes de óvulos o esperma tendrían que dar consentimiento; un organismo oficial vigilaría las investigaciones; se prohibiría expresamente producir clones a partir de una célula humana y otra animal, así como la clonación humana reproductiva.

Por su parte, el gobierno de Estados Unidos aprobó el 23 de agosto las normas para emplear dinero público en experimentos con células madre embrionarias. A diferencia de Gran Bretaña, aquí no se trataba de autorizar la clonación “terapéutica” -sobre la que pesa una moratoria-, sino de sortear la prohibición, vigente desde 1979, de financiar con fondos federales cualquier investigación que implique dañar o matar embriones. En enero de 1999, los Institutos Nacionales de Salud (INS), encargados de adjudicar las ayudas federales a la investigación biomédica, dijeron que habían hallado la fórmula: usar células progenitoras de embriones previamente obtenidos y destruidos por equipos no subvencionados. En abril siguiente, los INS publicaron el borrador de su propuesta (ver servicio 63/99), que el gobierno acaba de ratificar.

Según el reglamento aprobado, las células madre tendrán que provenir de embriones sobrantes, obtenidos por fecundación in vitro en centros no subvencionados por el gobierno. Los embriones habrán de ser donados por las parejas. Ningún donante podrá recibir dinero a cambio, y tampoco ser el beneficiario de las células ni decidir para quién serán. Las células madre no se podrán usar para crear otros embriones, ni ser mezcladas con células animales, ni emplearse para clonación reproductiva.

Los experimentos con células embrionarias ya son realizados en Estados Unidos por entidades privadas que no reciben fondos del gobierno. Pero las subvenciones federales darán un fuerte impulso a tales investigaciones.

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