Si una mañana de verano un niño

Se una mattina d’estate un bambino

Página 1

Autor: Roberto Cotroneo

Taurus.
Madrid (1995).
168 págs.
1.800 ptas.

Hace dos años, Como una novela, un breve pero incisivo ensayo del profesor y escritor francés Daniel Pennac, consiguió un puesto entre las listas de títulos más vendidos. Pennac profesaba su amor por la literatura y los libros, a la vez que transmitía su experiencia como docente para acercar la literatura a un público infantil y juvenil. El principio "El verbo leer no soporta el imperativo" resume bastantes de sus propuestas educativas.

Si una mañana de verano un niño está en la misma línea que el ensayo de Pennac, aunque difiere en el punto de vista del narrador. Pennac es profesor de literatura y Roberto Cotroneo ejerce de crítico literario de Il Sole-24 ore y es el responsable de las páginas culturales del semanario L’Espresso. El autor utiliza una técnica narrativa bastante didáctica: el texto es una carta del autor a su hijo pequeño, a quien quiere contagiar su pasión por los libros. Cotroneo recuerda experiencias personales, como el trato con su profesor de literatura, quien supo transmitirle con originalidad el aprecio por los libros.

Después le ayuda a interpretar lo que se esconde entre las páginas de los libros. Y lo hace con el comentario de cuatro obras que admiten todo tipo de lecturas. Comienza con La isla del tesoro, de R.L. Stevenson, un libro con el que Francesco puede aprender que la aventura es un camino doloroso que ha de ser recorrido: "La aventura de la vida no sirve para descubrir algo nuevo, porque no pertenece a ningún mundo fantástico, al mundo onírico, sino que sirve para hacerse mayor, cueste lo que cueste". Con El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger, el autor transmite la necesidad de la búsqueda de la generosidad y la dificultad de crecer. Un poema de T.S. Eliot le sirve para explicar la inconsistencia del vivir contemporáneo, a la vez que lanza una apasionada defensa de la poesía. El análisis de la novela El malogrado, de Thomas Bernhard, profundiza en la obsesión por el talento y la necesidad de alcanzar un equilibrio estético.

Los comentarios contienen ideas sugerentes sobre la trascendencia de la literatura. Además, es una manera mucho más humana de hablar de los libros, y distinta al lenguaje retórico y a veces críptico que utilizan la crítica especializada o los profesores de literatura.


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