Otros estrenos (26 abril 2019)

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Breves notas sobre algunas películas que se estrenan el 26 de abril.

Sin piedad
The Kid

Director: Vincent D’Onofrio. Guion: Andrew Lanham. Intérpretes: Ethan Hawke, Dane DeHaan, Jake Schur, Leila George, Vincent D'Onofrio, Chris Pratt, Adam Baldwin, Tait Fletcher, Ben Dickey, Keith Jardine, MorningStar Angeline, Jenny Gabrielle, Stafford Douglas. 99 min. Jóvenes-adultos. (V)

El actor Vincent D’Onofrio se pone detrás de la cámara para dirigir un western bastante clásico, a pesar de sus toques a lo Sam Peckinpah, en torno a la figura de Billy el Niño. La novedad es que todo se nos cuenta desde la perspectiva de un chaval, Río (Jake Schur), que ve en Billy el Niño un ideal que admirar, dada la tragedia de muerte y horror que lleva a sus espaldas. Da la réplica el sheriff Pat Garrett, interpretado convincentemente por Ethan Hawke.

El resultado funciona, con dosis equilibradas de épica, drama moral y violencia. Personajes bien construidos y un interesante trasfondo sobre la importancia de lo vivido en la familia y en la niñez, para entender el presente. Juan Orellana.

 

Buñuel en el laberinto de las tortugas

Director: Salvador Simó. Guion: Salvador Simó, Eligio R. Montero. Animación. 80 min. Jóvenes.

Cuenta esta película animada la historia del rodaje de un mediometraje de 27 minutos (Las Hurdes, tierra sin pan, 1933) que Buñuel rodó en esa región extremeña. Buñuel fue un provocador y un ególatra toda su vida, un tipo con talento siempre dispuesto a salirse con la suya, aunque eso supusiese amargar la vida a los que tenía alrededor, si era necesario con la trasgresión y la irreverencia ofensiva. En Las Hurdes usó estrategias típicas del cine soviético de propaganda (que técnicamente es muy bueno, pero éticamente es lamentable).

La película de Simó está bien hecha y tiene un guion solvente: gustará a los interesados en la obra de Buñuel. No se mitifica al director aragonés y eso es inteligente, pero no lo es faltar a la verdad: fue el gobierno republicano quien prohibió la exhibición de la película en España; el productor Ramón Acín fue un anarquista radical y beligerante e hizo la película con fines de propaganda. Simó, que muestra con valentía las obsesiones fetichistas y los desvaríos de Buñuel, podría evitar el pequeño mitin de los créditos. Es ridículo y no casa con el resto. Alberto Fijo.


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