La conjura contra América

The Plot against America

Página 1

Autor: Philip Roth

Mondadori. Barcelona (2005). 432 págs. 21 €. Traductor: Jordi Fibla.

El novelista, como demiurgo hacedor, puede también reinventar la historia: "qué podría haber ocurrido si..." y fantasear. Eso hace Roth en su última novela, cuyo asunto es qué hubiera ocurrido en Estados Unidos si en 1940 se hubiese elegido como presidente a Charles A. Lindbergh, héroe de la aviación y simpatizante de Hitler. En ese encuadre, el tema de fondo es la irrupción de la historia en lo individual y cómo el hombre es capaz de luchar contra lo imprevisto. Para desarrollarlo, examina particularmente los efectos de la nueva hipotética situación del país en una familia judía de clase media, con dos hijos.

Esa familia es la suya propia, la de Roth. Así, los terrenos de la ucronía (historia-ficción) se cruzan con los de la memoria. A esto se añade que el narrador es el hijo menor (el propio Philip Roth), quien desde el futuro de lo sucedido narra en primera persona lo que percibía su mente juvenil, añadiendo la comprensión global de los hechos que sólo adquiriría más tarde. Un posible episodio antisemita, un ejercicio memorialístico en torno a la familia y un relato de formación y paso a la vida adulta: estos son los ejes de esta vibrante novela de Roth, de mayor interés que las dos anteriores (La mancha humana y El animal moribundo: ver Aceprensa 170/01 y 7/03) y casi tan buena como Me casé con un comunista y Pastoral americana (ver Aceprensa 78/01 y 58/99).

Roth aborda un conflicto a gran escala y necesita muchas ramificaciones para desarrollarlo. Hay multitud de personajes, entre los que destacan un periodista, furibundo denunciante de la nueva administración, y un rabino bienintencionado pero colaboracionista; hay abundancia de lugares, organizaciones, hechos y discursos. Todo este material detalla el trasfondo social y político de la fabulación. Aunque, en general, logra llevar las riendas de la avalancha de datos, el frasco se rompe en la primera página y el resto consiste en ver cómo se extiende la mancha, hasta un desenlace sorprendente e imaginativo, en cierto sentido abierto y benévolo.

Más interesante resulta cómo vive el efecto Lindbergh la familia Roth. Todos sus miembros sufren directamente los problemas y esto les hará crecer como individuos y como familia. El relato de estos hechos ofrece los mejores momentos de la novela. El pequeño Phil, aprensivo y sensible, asiste al final de su infancia cuando descubre que las cosas no siempre permanecen como eran (y nos gustaban).

A estas alturas poco nuevo se puede decir de Philip Roth (New Jersey, 1933) uno de los grandes de la narrativa norteamericana. Escribe con un estilo contundente, sumamente eficaz cuando quiere convencer, muy apropiado a su talante de escritor serio que trata asuntos graves desde su posición de intelectual vigilante. Al final de la novela queda la impresión de que, en el fondo, Roth piensa que América nunca hubiera dejado que algo así ocurriera, que la denuncia del peligro de la tentación fascista ha sido sólo la excusa para darnos los retratos llenos de vigor de unos espléndidos personajes y una revitalizante visión de la familia.


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