Borrarse de Facebook no es tan fácil

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#DeleteFacebook es el último movimiento que hemos visto en las redes sociales, como respuesta al escándalo de Cambridge Analytica, que usó indebidamente datos de 50 millones de usuarios de Facebook. Incluso uno de los fundadores de WhatsApp, Brian Acton, se ha sumado alegando que es hora de tomar acción frente al abuso de la información privada. Ante esto, muchos usuarios se preguntan: ¿borrar o no borrar?

Después de una semana de revelaciones sobre los archivos de Cambridge Analytica, Facebook se enfrenta a su crisis más grave. El uso de Facebook viene declinando en los jóvenes desde hace años (¿qué adolescente quiere estar en una red social donde están su madre y abuela?), pero el rechazo ya no es solo generacional. Muchos usuarios se preguntan si deberían borrar Facebook para proteger sus datos o simplemente como en señal de protesta contra lo que ha ocurrido. Ahora bien, ¿hasta qué punto es posible, efectiva y sensata esa decisión?

Muchos usuarios se preguntan si deberían borrar Facebook para proteger sus datos o simplemente como una señal de protesta

Por un lado, como explica Brian X. Chen en el New York Times, alternativas hay pocas y no muy buenas. Puesto que para independizarnos de Facebook tendríamos también que borrar WhatsApp e Instagram, que son de la misma compañía, nos quedaríamos con un gran vacío en las pantallas que sería difícil llenar. Como red social, Facebook no tiene comparación: sus 2.000 millones de usuarios mensuales son su fuerte. Si quieres encontrar a alguien, busca en Facebook.

Para compartir imágenes, Snapchat es una posible alternativa, pero el borrado automático de fotos y mensajes -al cabo de unos segundos o de 24 horas como máximo– no ofrece la misma experiencia que Instagram. En esto, el único competidor verdaderamente comparable a Instagram es Facebook, así que con ello no resolvemos el problema.

De WhatsApp hay muchos posibles sustitutos, pero ninguno tiene tantos abonados (más de 1.500 millones de usuarios mensuales) ni, por tanto, ofrece la posibilidad de conectar casi con cualquiera. En lo que a seguridad se refiere, Signal es buena opción. WeChat, la aplicación de mensajería china, tiene 1.000 millones de usuarios pero la gran mayoría en aquel país; y si la privacidad es una preocupación, probablemente su reputación de servir al gobierno chino para controlar a los disidentes, la descarte.

Que la aplicación es “gratuita” significa que no se paga con dinero; pero se paga con tiempo e información

Es importante además tener en cuenta otros servicios que Facebook ofrece: crear eventos, pertenecer a comunidades, seguir marcas y movimientos sociales, estar al tanto de la vida de amigos y familiares… También se perdería el acceso a otros servicios en los cuales el ingreso depende de la conexión a la cuenta de Facebook.

No hay almuerzo gratis

Por otro lado, ha quedado claro que las personas ya no están dispuestas a aceptar el uso de sus datos sin restricciones ni límites. Durante años, las empresas podían descargar la responsabilidad sobre los usuarios, alegando que los usos autorizados de los datos iban descritos en los avisos de “política de privacidad” de las aplicaciones. Sin embargo, obligar a los usuarios a leer tanta letra pequeña o convertirse en expertos técnicos solo para protegerse de potenciales abusos, ya no parece ser una respuesta adecuada. Mark Zuckerberg explicó en sus declaraciones que el uso inapropiado de los datos fue realizado por una aplicación externa que había pedido permiso expreso a los usuarios para recabar su información. Pero, ¿por qué están las personas tan dispuestas a ceder su privacidad a cualquier aplicación que se lo solicite?

Quizás muchos de los usuarios de Facebook no comprendan cómo funciona su modelo de negocio. “La aplicación es gratuita y lo seguirá siendo”, dice su página inicial. Ahora bien, “gratuita” significa que no se paga con dinero, pero sí con tiempo e información. El tiempo que los usuarios dedican a la red social es un activo valiosísimo para miles de medios, empresas y marcas que buscan atraer la atención de sus potenciales clientes. Asimismo, los usuarios pagan su uso de todos los servicios que la aplicación les ofrece con sus datos: información preciosa para las marcas que quieren conocer mejor a sus clientes para así poder venderles sus productos. Ante esto, quizás también convenga recordar que no solo Facebook tiene información. Google, Amazon y cada red externa que solicita abrir una cuenta para ofrecer wifi, son también “compradores” de nuestro tiempo y nuestra privacidad.

Para muchas personas borrar Facebook es un privilegio que no pueden permitirse

Pero esto ya era bien sabido desde antes. ¿Por qué el escándalo ahora? El verdadero problema con el caso de Cambridge Analytica no es tanto el uso comercial de los datos, cuanto la sospecha de que se utilizó la información para influir en las opiniones políticas de votantes con vista a unas elecciones.

¿Qué perdemos?

#DeleteFacebook ha sido la reacción espontánea de una gran masa de personas afectadas por un sentimiento de traición: habían confiado su información a la aplicación, que les defraudó permitiendo a terceros que la explotaran. Sin embargo, esta reacción, aunque comprensible, quizás no sea eficiente para lo que el movimiento pretende: otorgar a los usuarios un mayor control sobre su información. Al borrar Facebook se pierde, además de los servicios básicos que la aplicación ofrece, la gratificación emocional que sus usuarios obtienen de mirar y poner “me gusta” a los comentarios y fotos de sus amistades. Por eso, si uno no encuentra suficiente satisfacción a cambio de entregar sus datos, irse puede ser una buena opción.

En cambio, si la razón para marcharse de Facebook es proteger mejor la propia privacidad, se debe tener presente que al eliminar la cuenta (que entonces es irrecuperable) solamente se borran las actualizaciones y las fotografías que el usuario ha subido, pero no toda su huella digital. Se mantienen las fotos suyas que otros han subido, sus conversaciones y toda la interacción con otros usuarios. Para no dejar apenas rastro, haría falta que tanto el usuario como todos sus amigos borrasen sus cuentas. Por ello, algunos apuntan que revisar las configuraciones de privacidad es más eficiente. En caso de elegir esta opción, convendría también revisar las configuraciones de Google, Twitter y de todos los servicios que funcionen con cuentas personales.

Se debe exigir a la red social un “mejor Facebook”

Por otro lado, para muchas personas borrar Facebook es un lujo que no pueden permitirse: ya sea porque sus negocios y su trabajo profesional dependen de la red social, o porque su acceso a Internet depende del acceso a Facebook, como ocurre en países en desarrollo. Por ello, muchos apuntan a que más que borrar la aplicación y esperar a que otros ocupen su lugar, se debe exigir un “mejor Facebook”: más responsable con la información de sus usuarios, con mejores herramientas para combatir el contenido cuestionable y que otorgue más control sobre su privacidad a las personas.

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