Alabanza de la lentitud

Elogio della lentezza

Página 1

Autor: Lamberto Maffei

Alianza Editorial.
Madrid (2016).
128 págs.
9,20 €.
Traducción: Carlos Olalla Linares.

En los últimos años, se han publicado varios libros que alertan –con distintos acentos– sobre el creciente poder de las nuevas tecnologías en nuestras vidas. Lo que inquieta a Nicholas Carr, autor de Superficiales y de Atrapados, es que Internet está deteriorando nuestra capacidad para leer y pensar con calma. Sherry Turkle, en cambio, se fija sobre todo en los efectos del tsunami digital en nuestras relaciones sociales, como en Alone Together y Reclaiming Conversation (ver Aceprensa, 21-10-2015).

El libro del neurobiólogo italiano Lamberto Maffei incluye ambos enfoques, si bien con un interés desigual para el público amplio. A los lectores que no estén familiarizados con la neurociencia, los tres primeros capítulos pueden resultarles arduos. Pero si continúan con los dos siguientes, es probable que disfruten con las agudas reflexiones sociológicas del autor. En estos capítulos también queda más claro el papel de la libertad, frente a cierto determinismo de la primera parte.

Maffei muestra el contraste entre “el mundo moderno de la prisa” que ha traído la revolución digital y la “lenta maduración del sistema nervioso” a lo largo de la infancia y de la adolescencia. La velocidad de la tecnología, dice, casa mal con el desarrollo de esa máquina lenta y paciente que es el cerebro humano. Por eso, considera un error dar prioridad en la enseñanza al pensamiento rápido o digital frente al pensamiento lento, basado en la lectura y la escritura.

Pero la revolución digital no solo ha alterado la forma en que pensamos y conocemos: también ha trastocado algunos hábitos sociales. La rapidez con que hoy sustituimos los objetos de todo tipo –dispositivos digitales, ropa, coches…– indica hasta qué punto la alianza entre consumismo y pensamiento rápido ha acelerado el ciclo del deseo. Ver, desear, comprar… es la secuencia de moda en la era digital.

“El pensamiento rápido domina el mercado o, mejor, es la base de su éxito”. Y junto al tótem del mercado, aparece “la ansiada meta del aumento del PIB”. Para producir de manera competitiva, necesitamos más instrucción tecnológica. Las humanidades, en cambio, “resultan un engorro para la estrategia económica”. Ni el mercado ni el PIB necesitan ciudadanos que piensen de forma crítica, sino consumidores satisfechos.

Frente a la rapidez de la vida moderna, Maffei reivindica las ventajas de la lentitud, que sabe hacer hueco al asombro y a la reflexión: “La grandeza del hombre reside en su modestia y en reconocer que todo tiene importancia: el sol, el amanecer, el atardecer, las discusiones, los juegos, los poemas, el pensar por el pensar, aunque todos estos goces supongan consumir un poco menos”.


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