Alejandro González Iñárritu es el tipo que enlazó Amores perros con 21 gramos y Babel, armando una de las trilogías cinematográficas más potentes y radicales del siglo XXI. Lo hizo mucho antes de que su compatriota Alfonso Cuarón despuntara con Y tu mamá también y, sobre todo, Hijos de los hombres, y antes de que Guillermo del Toro, otro de los cineastas mexicanos venerados por la crítica, rodara El laberinto del fauno. González Iñárritu es, además, el ganador de cinco Óscars: tres por Birdman, uno por El renacido y otro honorífico.
Todos estos datos me los fui repitiendo –a modo de terapia– mientras sufría Digger. Porque la última película de González Iñárritu es lo más parecido a una tortura. Digger es un excéntrico magnate del petróleo, …
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