Un hombre sale de prisión tras cumplir una condena de 15 años por atracar un furgón blindado. Antes de que lo atraparan, confió el suculento botín a su hermano, para que lo escondiera y poder recuperarlo al quedar en libertad. El plan ha funcionado en parte: la policía no ha encontrado el dinero durante todo ese tiempo. Pero hay un problema: el hermano, que sufre un tipo de autismo desde pequeño y que últimamente también ha desarrollado un trastorno de personalidad disociativo (se cree John Lennon, ni más ni menos), se muestra reacio a revelar el lugar donde lo enterró. A lo que se añade un segundo problema: el compinche en el atraco, una especie de psicópata con buenos modales, también quiere el dinero, y no se andará con chiquitas para co…
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