George es un pastor singular. Quiere a cada una de sus ovejas como si fueran sus hijas, les ha puesto nombre y todas las noches les cuenta un cuento… bueno, no exactamente. Lo que hace es leerles una novela de misterio. Cuando, una mañana, George aparezca muerto, las ovejas comprenden que ha sido un asesinato y deciden investigar el crimen.
En el origen de esta original película está la novela homónima de la escritora alemana Leoni Swann que consiguió que, su primer libro –esta historia de misterio y humor– se tradujera a más de 30 idiomas. El director es el estadounidense Kyle Balda, un realizador bregado en el género y en hacer hablar a personajes imposibles, pues ha dirigido antes Los Minions. Más curioso es descubrir en los créditos, como guionista, a Craig Mazin, el creador de la sobresaliente Chernobyl.
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Al margen de la ficha artística, estamos ante una divertida e inclasificable película de corte familiar –quizás no para los más pequeños–, que mezcla la clásica cinta de detectives con un cine de fantasía muy cercano a la animación. El cóctel funciona, hay acción y aventuras, la historia entretiene y hay algunos gags hilarantes protagonizados por las ovejas. Aunque, puestos a hablar de reparto, hay que reconocer que, contar con Hugh Jackman y Emma Thompson añade brillo a la película. Al igual que el nivel de los efectos especiales y el cuidado de todos los aspectos más visuales: localizaciones, fotografía y color.
En resumen, un divertimento sumamente disfrutable.
Ana Sánchez de la Nieta
@AnaSanchezNieta