En los últimos años, el auge de los discursos misóginos en redes sociales ha dado lugar a la “machosfera”: un ecosistema digital donde influencers construyen una visión del mundo basada en la dominación masculina y el rechazo al feminismo. En este contexto, el prolífico documentalista Louis Theroux se adentra a explorar quiénes son estas figuras.
El documental apuesta por una narración mínima por parte del periodista, dejando que las imágenes hablen por sí solas. Así, el largometraje muestra la contradicción constante en la que viven estos influencers, que tienen bastantes problemas para justificar sus opiniones.
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Así, los mismos que denuestan a las mujeres que se han acostado con muchos hombres, son dueños de agencias de “modelos” de Only Fans. Los mismos que aseguran que la mujer no debería votar confirman que jamás lo dirían delante de su madre. Los mismos que hablan de monogamia unilateral para justificar su infidelidad confiesan no querer lo mismo para sus hijas.
Es encomiable el esfuerzo que hace Louis Theroux por acercarse al lado más humano de estas figuras, por ejemplo, contando cómo todos comparten una infancia dura sin figura paterna. Sin embargo, este esfuerzo no le lleva a obviar el gran problema de estos influencers: los mensajes que transmiten a un público muy joven, al que convencen de que hay una matriz diseñada para que los hombres fracasen y al que enseñan que la masculinidad pasa por el éxito material y el sometimiento de la mujer.
Al optar por un estilo más observacional, el documental deja sin explorar aspectos como la obsesión de estos influencers con Trump, el interés puramente lucrativo en la difusión de mensajes radicalizadores y el verdadero impacto que ejercen sobre su audiencia.
Aunque se queda a medio camino entre la exposición y el análisis, el conjunto es una buena ventana al mundo de la machosfera y facilita que el espectador le vea las costuras.