En el año 2932, el pequeño Arco vive con sus padres y su hermana en una especie de altísimos soportes gigantes, alejados de la tierra, ya inhabitable. Arco ansía llegar a la edad de 12 años para poder volar con su traje multicolor y ver por fin dinosaurios… Pero le puede la impaciencia, y una noche se enfunda el traje y un misterioso prisma de diamante de su hermana y se lanza a la aventura.
Su triunfo en el Festival de Annecy, su nominación al Globo de Oro y el reciente Premio del Cine Europeo al mejor filme de animación convierten Arco en la única película que puede hacer sombra en los Oscar a La guerreras K-Pop. Se trata del primer largometraje como director del francés Ugo Bienvenu, un ilustrador y cineasta de 38 años, formado en la prestigiosa escuela de animación Gobelins. Tras siete cortos, un videoclip y participar en la miniserie Ant-Man, con Arco parece consolidarse también su carrera en el cine de animación.
Como todas las tramas de viajes en el tiempo, la de Arco es algo confusa, lo que genera algún leve bache narrativo, que se disimula con un despliegue visual —en bellísima animación 2D por ordenador—, a menudo con un cromatismo deslumbrante y siempre sugerente en su descarado homenaje al maestro japonés Hayao Miyazaki —especialmente, a su película El castillo ambulante—, y también al estilo del mítico dibujante francés Jean Giraud Moebius.
Por su parte, la generosa partitura de Arnaud Toulon refuerza la elegancia, la melancolía y el minimalismo retrofuturista del espectáculo. La calidad artística de todo esto se eleva por la actualidad y entidad dramática de los conflictos que se desarrollan: la ausencia de los padres, el desastre medioambiental, la emotiva amistad entre niños de tiempos diversos, la creciente dependencia tecnológica, las relaciones con los robots, quizás más humanos que los humanos… En este punto, Arco se acerca más a la inquieta mirada infantil de Steven Spielberg en una de sus obras maestras: E.T. El extraterrestre. Otra referencia interesante de esta notable y animante película, que permite esperar con interés el siguiente trabajo de Ugo Bienvenu.