Siete escritores conversos

Carlos Pujol

GÉNERO

Palabra. Madrid (1994). 216 págs. 1.400 ptas.

El novelista catalán Carlos Pujol describe en esta obra el singular itinerario espiritual de siete grandes escritores de los dos últimos siglos: Joseph Joubert, G.M. Hopkins, Léon Bloy, G.K. Chesterton, Max Jacob, Edith Sitwell y Evelyn Waugh. Todos ellos abrazaron la fe católica en algún momento de su vida, aunque desde puntos de partida y a través de senderos muy distintos. Algunos eran católicos de nacimiento pero perdieron la fe en su juventud; otros eran anglicanos, judíos o agnósticos. En algún caso, la conversión incluyó algún emotivo suceso sobrenatural; en otros, el proceso fue más intelectual y hasta demasiado sencillo. Como señala el autor en la introducción, «cada caso es un mundo porque Dios, a diferencia de los novelistas, no se repite jamás».

Algunos de estos escritores destacaron como apologistas cristianos. Sin embargo, en las vidas de todos hubo luces y sombras, y hasta muchas sombras, incluso después de la conversión. En este sentido, Pujol admite que no ha querido «maquillar el trabajo de Dios para hacerlo más presentable». Así que su exquisita y certera pluma -siempre a tono con la calidad literaria de sus personajes- se adentra también en algunos episodios poco edificantes, que muestran que estos grandes hombres «son figuras llenas de sombra y al mismo tiempo traspasadas por la luz de Dios. Seguramente como todos nosotros».

Esta sinceridad resulta muy atractiva y permite al lector identificarse con las luchas de estos escritores y también con sus gozos. Porque, a pesar de los pesares, las vidas de todos ellos se vieron iluminadas por el gran don de descubrir que Dios es el argumento más fascinante. Pujol presenta el cristianismo como «la aventura más exaltante y vertiginosa a la que uno puede entregarse». Y explica cómo marcó esa aventura el comportamiento y el propio trabajo literario de los autores estudiados. Es muy gráfico lo que dice de Chesterton: «La fe era su alegría, y la herramienta de la fe le bastaba para interpretar del modo más humano, más alegre y artístico el mundo y la vida». O también la frase que cita de Evelyn Waugh: «Yo sería mucho peor si no fuese católico; sin ayuda sobrenatural a duras penas llegaría a ser un ser humano».

Juan Pablo II ha insistido muchas veces en una idea clave para la recristianización del mundo: la necesidad de convertir la fe en cultura. Esta galería de vidas singulares ofrece muchas ideas sugestivas de cómo se puede llevar a cabo esa transformación..

Jerónimo José Martín

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