Poeta, articulista, crítico, profesor y también bloguero, Enrique García-Máiquez (1969) publicó en 2009 en Lo que ha llovido (ver Aceprensa, 28-10-2009) una selección de las entradas en su blog Rayos y truenos. Ahora se publica una nueva antología, que continúa la anterior y abarca los años 2008-2011.
Abierto el debate sobre si se trata de un nuevo género literario, García-Máiquez es consciente de que gracias al blog “me he podido sentir escritor todos los días y no de higos a brevas o a salto de musa”. El blog comparte muchas características con el diario y el dietario, aunque en el blog se remarcan más la inmediatez y actualidad. Y también la brevedad y la fragmentariedad, pues las entradas de un blog suelen ser cortas y lo temas no se agotan precisamente por extenuación. Muchas veces son pequeños apuntes, breves ideas, chispazos poéticos o existenciales, la punta de lanza de una reflexión más extensa que el autor está trabajando en un poema, en una crítica, en un ensayo. Además, el blog supone un contacto constante y permanente con los lectores, aunque sólo sean un puñado los que dejan algún comentario. Pero esa relación está más presente que en otros escritos.
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Para mí, el blog demuestra la versatilidad del género diarístico hoy día, abierto a nuevas fórmulas literarias y narrativas menos rígidas que en otros tiempos, donde el diario era algo así como la contabilidad de la vida de un escritor. Los libros de García-Máiquez, como los de Andrés Trapiello, José Jiménez Lozano, José Carlos Llop, José Luis García Martín, Miguel Sánchez-Ostiz y otros prestigiosos autores de diarios (y también de blogs), comparten una misma atmósfera estilística y temática, sin que estos debates más o menos teóricos sobre el género les pongan precisamente nerviosos.
En El pábilo vacilante continúa García-Máiquez con la tarea que inició con Lo que ha llovido: establecer un cauce de comunicación con sus posibles lectores, a los que les transmite sus inquietudes literarias, existenciales y hasta espirituales. Todo tiene cabida: un comentario sobre sus clases en el Instituto, un libro que está leyendo, el descubrimiento de un autor, una cita deslumbrante, un pequeño poema, haikus, brillantes aforismos (“profesionalizarse: pasar de tener algo que decir a tener que decir algo”)… En esta ocasión, un número nada desdeñable de entradas están dedicadas a sucesos íntimos y familiares, como la muerte de su madre, el embarazo de su mujer, el nacimiento de su primera hija. Todos estos sucesos los aborda el autor con naturalidad y confianza, convirtiendo a los lectores en confidentes de sus más secretos pensamientos sobre la vida y la muerte.
El autor apenas menciona en esta ocasión sucesos propios de la vida cultural y política, temas que deja para sus artículos de opinión en varios diarios andaluces; en el volumen De ida y vuelta (Isla de Siltolá) ha publicado una antología. En el blog prefiere abordar cuestiones más domésticas, que van desde la preparación de una conferencia, un viaje a Madrid para visitar a su suegra e impartir unas clases, la traducción de unos poemas o su trato con compañeros y familiares.
Eso sí, la literatura traspasa absolutamente todos los comentarios, pues su principal hilo conductor es cómo la vida se transforma en literatura y al revés. A diferencia de otros diarios que presentan un imagen crítica y ácida de la vida literaria, destaca el tono optimista de García-Máiquez cuando se refiere a otros escritores. Él prefiere celebrar el presente, con un contagioso tono jovial, nada polémico, con el que resulta fácil, y agradable, identificarse. También hay que destacar la calidad de su prosa y la agudeza de muchas de sus comentarios, intuiciones, aforismos, versos, que denotan un amplio conocimiento de la literatura y de la condición humana.