Dos chicas de hoy

TÍTULO ORIGINAL Career Girls

DIRECCIÓN

GÉNEROS

Director y guionista: Mike Leigh. Intérpretes: Katrin Cartlidge, Linda Steadman, Kate Byers, Mark Benton, Andy Serkis, Joe Tucker, Margo Stanley, Michael Healy. 90 min. Adultos.

Aunque Mike Leigh (1943) tiene una ya larga filmografía, su gran espaldarazo internacional fue Secretos y mentiras, Palma de Oro y Premio Internacional de la Crítica en el Festival de Cannes 1996. Dos chicas de hoy -Espiga de Plata al mejor director en la reciente Seminci de Valladolid 1997- no es inferior a ella; aunque con un argumento no tan sentimental y, con ello, no tan popular: Dos amigas, de treinta años, solteras, pasan juntas un fin de semana en Londres después de seis años en que no se han visto. Fueron íntimas en sus años universitarios; compartieron piso. Echan la vista atrás y recuerdan.

La película es un juego constante de largos flash back, que el presente refuerza. En este presente del fin de semana no se busca el realismo de los años universitarios, ni su sordidez (no falta la testimonial presencia de inmoralidad sexual), sino una excusa para que las protagonistas hagan un examen de su vida pasada: sobre todo, ¿por qué no han conseguido casarse? Consciente de lo ilógico de tanta coincidencia, el director-guionista acumula encuentros, en este presente fin de semana, con los principales protagonistas de su vida pasada: saben así qué ha sido de ellos, y cruelmente saben que ellas dos no significaron nada o muy poco en la vida de quienes ellas amaron.

El pasado universitario es loco y en apariencia divertido, las contrariedades parecen pasar pronto…, pero quedan sus estables huellas en un presente irreversible. ¿Qué concluyen Hannah y Annie, la primera generosa y entregada, fuerte, y Annie, tímida y pacificadora? ¿Que no se puede ser bueno si se quiere triunfar en la vida, como algunos dicen? Sería una terrible conclusión. ¿Que a veces uno debe cargar con lo que le cae y ser feliz? ¿Son en buena parte culpables de su presente? No lo sé. Es una película abierta, muy propia de un escritor, como es Mike Leigh, llena de puntos suspensivos…; pero todos ellos inciden en la herida del tiempo en las personas, tema tan recurrente en el teatro inglés, desde Priestley. Leigh es también autor teatral. Su método es absolutamente creador, y agotador, para las actrices: recomponen juntos el guión, redefinen el personaje según la aportación de la actriz, incluso con la introducción de diálogos nuevos. Cabe decir que una película tan teatral, tan apoyada en el diálogo, en la transmisión de un mundo interior, no sería posible sin dos grandes interpretaciones, como es el caso.

Respecto a lo estrictamente cinematográfico, todo se resuelve con ágil corrección, con la especial ayuda de una depurada técnica, una adecuada fotografía -luminosa para el presente, oscura para el pasado- y una música (The Cure, especialmente) que cada vez más en el cine de hoy es alma.

Pedro Antonio Urbina

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