Cuidar personas no es un trabajo de baja cualificación

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Duración lectura: 2m. 6s.
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Cuidar a personas mayores aquejadas de demencia es una tarea cada vez más necesaria y que la sociedad debería valorar más, sostiene The Economist en un editorial.

La demencia es ya un problema global: no hay cura para ella en el horizonte cercano y ninguna sociedad ha desarrollado una vía sostenible para asegurar los cuidados necesarios a las personas que la sufren. Según estimaciones citadas por The Economist, en el mundo padecen demencia unos 50 millones de personas, cifra que se espera alcance los 82 millones en 2030 y los 150 millones en 2050. La mayoría de los nuevos casos se registran en los países en desarrollo, cuyas poblaciones también están envejeciendo.

Los pacientes con demencia requieren atención continua durante años, pero las familias son más pequeñas que antes, y muchas no se bastan solas para ocuparse de ellos. Esto plantea algunas cuestiones difíciles a la sociedad.

Entre ellas, “la que se formula más a menudo es cómo pagar esto”, dice el editorial. “Parece atractivo el esquema de seguro obligatorio implantado por Japón para cuidados a largo plazo, que exige a todas las personas entre 40 y 65 años el pago de una prima. Pero el sistema no se autofinancia. La carga creciente, allí y en todas partes, caerá sobre los hombros de los contribuyentes”.

Pero la pregunta más importante, precisa The Economist, no es quién pagará la cuenta, sino quién se encargará del cuidado en sí, una tarea muy absorbente cuando se afronta con humanidad. La tecnología puede ayudar con herramientas como el monitoreo remoto, el cual posibilita que la persona permanezca en casa, y, quizás en el futuro, con robots que ejecuten tareas básicas. Pero no será suficiente, advierte el semanario.

“Cuidar de las personas con demencia precisa de personas. Este trabajo se suele categorizar como de baja cualificación y suele estar muy mal remunerado. La tarea, sin embargo, exige grandes reservas de paciencia, empatía y amabilidad. Debería estar mejor recompensado y tenido en más alta estima (…). En países como Japón y el Reino Unido, con una escasez aguda de cuidadores, se tendrá que facilitar la inmigración para aquellos que estén dispuestos y tengan la capacidad para hacer esta tarea”.

Si la solución médica a la demencia puede todavía tardar décadas, esa es una buena razón para comenzar a trabajar en ella de inmediato, concluye el artículo.

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