Un capricho, un “derecho”, un hijo…

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“Compraron pescado y le cogieron miedo a los ojos”. Tal se dice de quienes, tras crear un problema, no saben cómo lidiar con sus consecuencias. Claro que, si el “problema” es un niño, o más exactamente quién tiene derecho a figurar como su progenitor, la cuestión sobrepasa el humor y estalla ante el rostro de quienes se apresuraron a convertir deseos en leyes. En Reino Unido, un tribunal ha ventilado recientemente un caso de estos ribetes: hace poco más de

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