Uno de cada ocho niños nacidos en España es hijo de extranjera

Como ya se observó hace un año (ver servicio 95/03), las inmigrantes prestan una importante contribución a la natalidad de España. La población extranjera, estimada en el 6,2% del total, aportó en 2003 el 12,2% de los nacimientos, según los datos provisionales recién publicados por el Instituto Nacional de Estadística. Así, la fecundidad ha subido de 1,26 hijos por mujer en 2002 a 1,30 el año pasado, la tasa más alta desde 1993.

En 2003 nacieron 439.863 niños, un 5,6% más que el año anterior. De este modo, la tasa bruta de natalidad ha pasado de 10,11 a 10,5 nacimientos por mil habitantes. Aunque aumentaron los hijos nacidos de madre española (+3,6%), cosa que no ocurría desde 2000, la mayor parte del crecimiento se debe a las madres extranjeras, que en 2003 dieron a luz 53.306 niños, un 22,6% más que el año anterior. O sea, los hijos de madre extranjera son el 12,2% del total de nacimientos en 2003, uno de cada ocho. Esta proporción viene registrando una notable subida en los últimos años, pues fue el 8,2% en 2001 y el 10,4% en 2002.

Las mujeres de origen marroquí son las que más hijos tuvieron en 2003: 10.525, el 19,7% del total de nacidos de madre extranjera. Las ecuatorianas, que duplican en número a las marroquíes, tuvieron un número de hijos muy similar: 10.406; en tercer lugar figuran las colombianas, con 4.950 hijos (9,3%).

Los inmigrantes también tienen una aportación significativa a la nupcialidad, con el 8% de las personas que se casaron el año pasado. En términos absolutos, en 2003 hubo más de 25.000 bodas (12,2% del total) en que al menos uno de los novios era extranjero. De esos matrimonios, en el 44% era extranjera la mujer, en el 30% el hombre, y en el 26% los dos.

El total de matrimonios celebrados en 2003 fue de casi 1.100 más que el año anterior. Como la población aumentó más, la nupcialidad ha bajado de 5,07 a 5,02 matrimonios por mil habitantes, todavía un poco superior a la media de la UE (4,8 en 2002).

Pese a la última subida hasta 1,3 hijos por mujer, la tasa de fecundidad española sigue siendo inferior a la media de la UE (1,5 en 2002). Dentro de la UE, España pasó del segundo puesto en 1976 -tras Irlanda-, cuando tenía una tasa del 2,8, al último, con el 1,16, veinte años más tarde. Después del mínimo histórico de 1996, la fecundidad española ha tenido una ligera recuperación. En estos años, España ha venido figurando en penúltimo lugar, por delante de Italia. La última estimación supone que España escala un puesto, al adelantar a Grecia. Pero esta clasificación se refiere a la Europa de los Quince; entre los diez nuevos miembros de la UE hay seis con menor fecundidad que España.

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