Rusia sigue en crisis demográfica

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Duración lectura: 1m. 24s.

La altísima mortalidad de hombres rusos en edad de trabajar, combinada con ínfimas tasas de natalidad, ha llevado al país a perder centenares de miles de habitantes en los últimos años: 480.000 el año pasado, según estadísticas oficiales (ver servicio 52/94).

La mayoría de los demógrafos occidentales creen que la elevada mortalidad viene de antes, pero que bajo el régimen comunista era maquillada en las estadísticas. El caso es que muchos hombres rusos están muriendo en plena madurez por el excesivo consumo de alcohol y tabaco, la mala alimentación, la falta de ejercicio y las tensiones económicas y sociales.

En 1995 la tasa de mortalidad entre los hombres rusos de 40 a 49 años fue de 16,3 (muertes por mil habitantes), un 77% más que en 1990, cuando era de 9,2.

Esto ha provocado una dispar esperanza de vida de hombres (59 años) y mujeres (73) desconocida en otros países. La tasa de mortalidad conjunta es del 15,1 anual, la más alta de Europa, Asia y América si se exceptúan Camboya y Afganistán.

El presidente Boris Yeltsin es consciente de la crisis demográfica. Sin embargo, el gobierno gasta algo menos del 2,6% del PIB en sanidad. Y casi siempre son los políticos nacionalistas radicales los que abogan por aumentar el presupuesto sanitario para evitar lo que consideran un “genocidio” del pueblo ruso. “Ninguna sociedad puede sobrevivir durante mucho tiempo con este panorama”, ha declarado en International Herald Tribune (9-VI-97) Valeri Yelizarov, demógrafo de la Universidad estatal de Moscú.

Rusia necesita su población activa para desarrollarse. En 1940, ese grupo trabajador era el 40% de la gente, y hoy sólo es el 24%.