Campaña para aprobar legislación sobre el aborto en Nigeria

Lagos. Un proyecto de ley presentado por una senadora del estado de Edo, Mrs. Daisy U. Ehanire-Danjuma, para crear un Instituto Nacional para la Salud Reproductiva, ha provocado una reacción de los grupos pro vida que lo consideran una maniobra para legalizar el aborto.

El proyecto esperaba pasar a votación sin mayores debates, pero cuando se filtró el contenido de la propuesta de ley entre miembros de organizaciones pro vida, se desencadenó un debate público que obligó al Senado a tener un “public hearing” antes de pasar a la votación.

Esto lleva consigo el anuncio en la prensa de la sesión pública y abierta del Senado para que cualquier interesado pueda participar en la discusión. Ni la senadora, ni sus colegas esperaban a tantas personas como se presentaron en la nueva capital de Abuja, donde prácticamente solo viven políticos y burócratas. La sala de la reunión se encontraba abarrotada.

El proyecto encargaba al Instituto, entre otros cometidos, “mejorar y sostener la práctica sexual y reproductiva en Nigeria”. Cuando se leyó el proyecto de ley, se vio que preveía garantizar la distribución de todo tipo de anticonceptivos, la esterilización, dejaba la puerta abierta al aborto, el Instituto proporcionaría la educación sexual en las escuelas, etc., todo con fondos del Estado y de organismos internacionales.

Esto provocó una viva oposición en la audiencia pública. La senadora se defendía declarando que no se trataba de una ley del aborto, sino de un instituto para atraer fondos con los que “proteger a las mujeres que mueren en partos sin ser asistidas y prevenir la contaminación del HIV y del sida.”

En el debate sobre el proyecto de ley se puso de manifiesto que el término “salud reproductiva” incluye el acceso al aborto a petición, así como a métodos anticonceptivos a cualquier edad y condición.

Al final del debate se acordó nombrar un comité para “estudiar más a fondo las implicaciones de la propuesta de ley”. Los promotores del aborto -pocos nigerianos, apoyados por poderosas organizaciones de control de la natalidad- han comprendido que el público no está todavía “preparado” para aceptar la legalizazión del aborto. Seguirán con la estrategia ya utilizada anteriormente: organizar conferencias a las que invitan a miembros del gobierno favorables al control de natalidad y a médicos que practican el lucrativo negocio del aborto aprovechándose de que el Estado no aplica ya la ley penal en esta materia. Al cabo de estas conferencias emiten comunicados de prensa en los que predican la salud reproductiva y sexual, la necesidad de controlar la población y proteger la salud de las mujeres.

Nigeria, con una población de unos 120 millones, que precisamente ahora se están contando en un censo, es un buen mercado para la venta de esos “servicios de salud reproductiva”.

Jide Martins

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