La situación de la mujer en los países árabes mejora lentamente

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Las prácticas discriminatorias contra la mujer están muy arraigadas en el mundo árabe, pero la situación está cambiando. La mitad de los encuestados en 2002 por Zogby International en siete países árabes consideraba prioritario mejorar los derechos de las mujeres. El mayor apoyo a esta opinión procedía de Arabia Saudita: un 70%, frente a un 55% en el siguiente país, el Líbano. Incluso parecen ser los hombres quienes más importancia dan a la mejora de los derechos femeninos (73% de los hombres, frente a 68% de las mujeres).

Del 13 al 15 de junio pasado, hombres y mujeres debatieron en Medina -en salas separadas, conectadas por televisión- sobre cómo mejorar la vida de las mujeres. Según informaba The Economist (19-VI-2004), enviaron 19 recomendaciones al príncipe Abdulá, entre ellas la de establecer tribunales especiales para mujeres y un servicio público de transporte para ellas. También piden más educación y empleo y, en definitiva, igualdad con los hombres.

Algo se ha avanzado: en 1964, no se permitía a las mujeres sauditas ir a la escuela, y hoy el 55% de los universitarios son mujeres. En todo el mundo árabe, en 1960 las chicas de 15 años habían ido una media de seis meses a la escuela; hoy día han asistido durante cuatro años y medio. Con todo, sólo un tercio de las mujeres adultas tienen empleo, frente a tres cuartas partes en Asia oriental. Una lenta mejora, que varía mucho de un país a otro. Otros ejemplos citados por The Economist son:

Educación. En Kuwait y Qatar, el 70% de los universitarios son mujeres. En Jordania, la alfabetización, tanto masculina como femenina, es completa. En Yemen, el 58% de las mujeres son analfabetas: porcentaje triple al de los varones.

Derechos civiles. En tres de los 22 países de la Liga Árabe las mujeres no tienen derecho al voto; Kuwait planea reconocerlo próximamente. Salvo en unos pocos países, sólo el padre transmite la ciudadanía a sus hijos. En caso de separación, la custodia de los hijos pasa automáticamente al padre (hay excepciones, como Marruecos, tras la reforma del código de familia: ver servicio 16/04). La parte de una herencia que corresponde a las mujeres es la mitad de la parte que corresponde a los varones. El testimonio de una mujer ante un tribunal vale también la mitad que el de un varón. Hasta 2001, las mujeres no tenían carnet de identidad en Arabia Saudita, y aún hoy, para obtenerlo, necesitan la firma de un varón. Arabia Saudita es también el único país musulmán que todavía prohíbe a las mujeres conducir automóviles.

Empleo. En los años sesenta, Egipto tenía más médicas que muchos países occidentales, pero el acceso de las mujeres a esta profesión se ha frenado desde los años ochenta. Un quinto de los miembros del Tribunal Supremo de Argelia son mujeres; en Túnez son mujeres el 15% de los altos cargos de la judicatura. En Bahrain las mujeres pueden ser oficiales del ejército. El principal grupo de empresas privadas de Arabia Saudita está dirigido por una mujer, Lubna Olayan. En ese país, las mujeres sólo tienen el 6% de los empleos del país, pero son propietarias de la cuarta parte de los 100.000 millones de dólares depositados en los bancos sauditas. En mayo pasado, se reconoció a las mujeres el derecho de poseer licencias comerciales. Desde enero de 2004, la televisión saudí cuenta con locutoras.

Abusos. La circuncisión femenina se practica ampliamente en Egipto y Sudán. En las familias egipcias de bajo nivel de instrucción, la mortalidad infantil femenina es doble que la masculina. La poligamia es poco común, salvo en los países del golfo Pérsico; en Túnez fue prohibida en los años cincuenta. Los “crímenes de honor” son raros, pero en Jordania más de veinte mujeres mueren cada año a manos de sus familiares “ofendidos”. En Argelia, desde 1984, los hombres pueden divorciarse automáticamente sin obligaciones legales respecto a su esposa.

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