Japón: ahorrar para dar

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 2m. 57s.

Iniciativas

Ashiya. Todo el mundo sabe que los japoneses trabajan y ahorran mucho. En la última década la tasa de ahorro ha alcanzado el 17% del PIB. A esto ha contribuido históricamente la buena organización de la Caja Postal de Ahorro (PBS), llevada por el servicio nacional de Correos. Hoy PBS se ha convertido en la institución financiera mayor del mundo, con un total de 97 millones de cuentas. Además de facilitar el ahorro y envío de dinero, hace uso de los fondos depositados invirtiendo en infraestructura social, de acuerdo con programas gubernamentales dirigidos a elevar el nivel de vida.

Si el ahorro es parte de la tradición, no lo es tanto el desprendimiento y la filantropía a nivel personal. Y no es por falta de ganas de ayudar al prójimo, sino más bien por la escasez de canales adecuados que faciliten este tipo de iniciativas. Para suplir esa carencia, PBS creó en 1991 el Servicio Postal para la Ayuda al Voluntariado Internacional (POSIVA), fondo al que los voluntarios inscritos donan el 20% del interés acumulado en su cuenta. Actualmente contribuyen al fondo más de 16 millones de cuentacorrentistas.

POSIVA financia a ONGs japonesas en sus proyectos de ayuda a países en desarrollo. Para poder ser receptor de los fondos distribuidos por POSIVA han de cumplirse dos requisitos:

1) Estar establecido en Japón, con representantes y planes de acción bien definidos.

2) Ser organización privada sin ánimo de lucro.

Los proyectos de ayuda deben centrarse en el mejoramiento de las condiciones de vida (salud, higiene…) de los beneficiarios; creación de instalaciones médicas, educación, protección del ambiente; y, en especial, todas aquellas actividades que faciliten la autosuficiencia de los proyectos iniciados.

A fines de junio pasado POSIVA distribuyó 2,8 billones de yenes entre 235 ONGs que desarrollan actividades en 60 países. Uno de los beneficiarios es Global Voluntary Service (GVS), que tiene como objetivo desarrollar programas de cooperación internacional y voluntariado dirigidos a elevar las condiciones de vida en países en vías de desarrollo. El foco principal de sus actividades es Filipinas. Entre sus proyectos se encuentran la construcción de viviendas baratas; arreglo y construcción de escuelas; ambulatorios médicos; repoblación forestal, etc. Su presidente, Seizo Inahata, dirige además la Seido Foundation for the Advancement of Education, que promueve en Japón centros de enseñanza privados, residencias de estudiantes, etc.

Inahata procede de una familia de industriales, tradicionalmente católica, muy conocida en el ámbito cultural del país. Desde el punto de vista de la fe y de su experiencia de promoción de instituciones educativas y asistenciales, explica: “La caridad cristiana enseña a amar a todos los hombres y a ayudar a los necesitados sin esperar recompensa, por puro amor de Dios. Desgraciadamente, en Japón no existe esta tradición de servicios voluntarios personales. Sin embargo, esto no quiere decir que el pueblo japonés no sea capaz de prestar ayuda desinteresada cuando se presenta una ocasión de hacerlo. A consecuencia del reciente terremoto en el área de Kobe, por ejemplo, se ha desarrollado una gran actividad de voluntariado que sigue todavía muy viva. Por esto me parece que la iniciativa de POSIVA es muy loable, pues facilita a muchos la posibilidad de hacer una obra buena de forma sencilla. Pienso que nuestro cometido es inculcar en la sociedad japonesa que dar es cosa buena…, aunque darse uno mismo sea todavía mejor”.

Antonio Mélich

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares