Benedicto XVI: en el matrimonio homosexual está en juego la idea de hombre

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Duración lectura: 2m. 29s.
la vera

En un nuevo libro que recopila textos sobre Europa, Benedicto XVI se refiere a los cambios en la concepción de la sexualidad que han llevado a legalizar el matrimonio entre parejas del mismo sexo. La introducción del libro, publicado en italiano, ha sido adelantada por el diario Il Foglio.

En el libro, titulado La vera Europa. Identità e missione y prologado por el Papa Francisco, Benedicto XVI observa que “el concepto de matrimonio homosexual está en contradicción con todas las culturas de la humanidad que se han sucedido hasta hoy”. Reconoce que las distintas culturas han tenido variadas concepciones jurídicas y morales del matrimonio y de la familia. Pero, por encima de esas diferencias, jamás se ha puesto en duda que “la existencia del hombre –como varón y mujer– está ordenada a la procreación, ni el hecho de que la comunidad de hombre y mujer y la apertura a la transmisión de la vida determinan la esencia de lo que se llama matrimonio”. Estamos ante “una certeza originaria que hasta hoy ha sido obvia para la humanidad”.

El Papa emérito piensa que la distorsión de esta certeza empezó con la invención de la píldora anticonceptiva y la posibilidad de separar la fertilidad y la sexualidad. “Esta separación significa, de hecho, que de este modo todas las formas de sexualidad quedan equiparadas. No existe ya ningún criterio de fondo”. Este mensaje ha transformado las conciencias de los hombres, al principio lentamente y luego cada vez más claramente.

“Si la sexualidad se separa de la fecundidad, a la inversa también la fecundidad puede ser pensada sin la sexualidad”, continúa Benedicto XVI. La procreación exige entonces “un plan para producir al ser humano racionalmente”. Así, los seres humanos ya no son “engendrados y concebidos sino hechos”, lo que significa que la persona humana “no es ya un don recibido sino un producto planificado por nosotros”.

El “matrimonio homosexual”, sigue diciendo, no es una cuestión de ser “un poco más abierto y tolerante. La pregunta de fondo es más bien: ¿qué es el hombre?”. Surge entonces la disyuntiva: “o el hombre es criatura de Dios, imagen de Dios y don de Dios, o bien es un producto que él mismo sabe crear”.

Por último, recuerda que “el movimiento ecologista ha descubierto el límite de lo que se puede hacer y ha reconocido que la naturaleza establece para nosotros una medida que no podemos ignorar”. “También el hombre posee una ‘naturaleza’ que le ha sido dada, y violentarla o negarla conduce a la autodestrucción. De esto se trata también en el caso de la creación del hombre como varón y mujer, algo que se ignora en el postulado del matrimonio homosexual”.

Por eso, la aceptación del “matrimonio homosexual” supone una “deformación de la conciencia que evidentemente ha penetrado profundamente en sectores del pueblo católico”.

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