El inflado debate sobre las bodas gays

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Los medios de comunicación pronostican estos días un probable aluvión de bodas gay en el estado de California, al entrar en vigor la sentencia del Tribunal Supremo estatal que declaró inconstitucional la ley que las prohibía. Algunos hablan incluso de migraciones masivas de parejas homosexuales desde otros estados para obtener el susodicho título legal, para el que California no exige el certificado de residencia.

Por otro lado, las portadas de la información política en España se centraban estos días en el debate interno del Partido Popular (PP) en torno a la misma cuestión de las uniones homosexuales, ante el congreso del próximo fin de semana en Valencia. Varios dirigentes han planteado enmiendas en las que se defiende que la palabra matrimonio se utilice sólo para la unión entre personas de distinto sexo. Pero también los hay que han pedido que se acepte la reforma legal de 2005 que admite el matrimonio entre personas del mismo sexo. Esto supondría, por coherencia, retirar el recurso de inconstitucionalidad que el PP presentó en su día contra la ley.

Los partidarios del matrimonio gay lo presentan como prueba de modernidad y reconocimiento de una demanda social evidente. Pero ¿se trata realmente de aspiraciones sociales generalizadas?

El caso americano

Según las encuestas del Pew Research Center, en EE.UU. una exigua mayoría del 51% de la población acepta las uniones civiles entre homosexuales con prácticamente los mismos derechos que las heterosexuales, pero el 62% rechaza que sean consideradas matrimonio. Hasta la decisión del Tribunal Supremo de California, Massachusetts era el único estado norteamericano que permitía los matrimonios del mismo sexo (solo entre residentes del estado). Otros cuatro estados permiten uniones civiles de este tipo pero sin considerarlas matrimonio, y cinco más les atribuyen ciertos derechos semejantes a los de las parejas casadas. Pero más de 25 estados tienen enmiendas constitucionales que prohíben el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Lo cierto es que el estado de Massachusetts, con una población de algo más de seis millones de habitantes, es el único con algo de experiencia en la evolución de esta disposición legal. Como recoge un reciente artículo del International Herald Tribune, en aquel estado “después de una euforia inicial, el número de bodas ha ido cayendo de año en año”. Según los datos que recoge el artículo de Pam Belluck, “de los más de 10.500 enlaces realizados desde mayo de 2004 (fecha en que entró en vigor la ley), 6.121 se realizaron en los primeros seis meses, 2.060 en 2005, 1.442 en 2006 y 867 en los primeros ocho meses de 2007”. El censo de Massachusetts en 2006 registraba 23.665 parejas del mismo sexo, así que no llegan a la mitad las que han querido casarse.

Pero también ha habido ya divorcios entre las parejas homosexuales que se casaron, incluido el de Hillary y Julie Goodridge, cuya reclamación judicial fue la que abrió el camino al cambio de legislación del estado.

En otros países que han legalizado el matrimonio gay o las uniones civiles equiparables (Bélgica, Holanda, Canadá, Noruega, Suecia) se ha observado también que solo una minoría de la población homosexual se ha casado y que el número de estas bodas ha ido a menos (cfr: Aceprensa 77/06).

En paralelo a las presidenciales de noviembre, en California se votará para incluir un epígrafe en la Constitución del Estado que defina el matrimonio como una unión entre un hombre y una mujer. Ya en 2000, los residentes de este Estado votaron en referéndum en contra del matrimonio gay con una mayoría del 61%, pero la decisión del Supremo la invalidó. “Me inquieta que la voluntad de la gente haya sido descartada por cuatro miembros del Tribunal Supremo”, dijo el pasado 16 de junio el congresista republicano Doug LaMalfa.

Y es que a veces los legisladores pueden ver reclamaciones sociales donde no las hay. El papel de los lobbies consiste precisamente en esto: sublimar la importancia de un asunto para propiciar el debate político y lograr una legislación favorable.

Inflar cifras

En España, desde la aprobación de la reforma del Código Civil en 2005, se han casado un total de 5.062 parejas del mismo sexo, según datos oficiales del Ministerio de Justicia publicados a inicios de este mes de junio. Esto supone el 2% del total de los matrimonios celebrados.

Otra peculiaridad es que la presencia de extranjeros en las parejas homosexuales que se casan en España es anormalmente alta. En los matrimonios entre hombre y mujer, la parte de aquellos en los que al menos un contrayente no es español era el 15,67% en 2006; entre los de personas del mismo sexo, era el 30,67% (ver Aceprensa 18/08).

Tanto en Estados Unidos como en España y en otros países, los principales lobbies gay han convertido esta reclamación en una cuestión de principio ligada a la defensa de la igualdad de oportunidades.

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