USA: se propone cambiar los criterios de la ayuda exterior

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Duración lectura: 1m. 59s.

Gran parte del dinero que Estados Unidos destina a ayuda exterior se derrocha o es incoherente con la política del gobierno, según un informe oficial al que ha tenido acceso el Washington Post. Para corregir estos fallos, se propone que se financien determinados objetivos, en vez de distribuir las ayudas por países, como se viene haciendo hasta ahora, y favorecer que organizaciones no gubernamentales se encarguen de llevar a cabo los proyectos.

El estudio, realizado -bajo la supervisión del Comité de Seguridad Nacional- por un comité de expertos de varios organismos gubernamentales, propone un elenco de grandes objetivos internacionales, como “transición del comunismo a la democracia”, “control y no proliferación de armas”, “refugiados y migración”, “democracia y derechos humanos” o “medio ambiente, sanidad y población”.

De seguirse las recomendaciones del informe, cambiaría también el modo de adjudicar las ayudas. Con el nuevo método, los países y demás candidatos a las subvenciones norteamericanas tendrían que presentar proyectos concretos que, una vez evaluados y aprobados por la Administración, serían presentados a concurso para su ejecución por parte de agentes tanto gubernamentales como privados.

En el sistema actual, el Congreso adjudica los fondos a los diversos países. Esto significa que se beneficia principalmente a las naciones respaldadas por los lobbies de Washington o que son consideradas importantes aliadas de Estados Unidos. En virtud de estos criterios, desde hace mucho tiempo Israel y Egipto son los principales receptores de la ayuda norteamericana.

En cambio, si se aprueban las propuestas del reciente informe, el Congreso se limitará a dar el visto bueno a los objetivos generales de la política de asistencia. Teniendo en cuenta esas metas, la Administración norteamericana decidirá qué proyectos concretos se financiarán. El propio informe prevé que sus recomendaciones se enfrentarán a una fuerte oposición por parte del Congreso, principalmente porque supondrían una reducción de las ayudas a los dos países más favorecidos, que cuentan con importantes influencias en el Parlamento.

Estados Unidos dedicará 27.700 millones de dólares a la ayuda exterior en el presente año fiscal, cantidad que equivale a menos del 2% del presupuesto federal. Aproximadamente tres cuartos de esa suma se gastan en Estados Unidos para comprar el material que se envía al extranjero y pagar al personal desplazado.

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