“Stock options”: fruto del mérito o de la euforia bursátil

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Duración lectura: 5m. 31s.

“Stock options”: ¿fruto del mérito o de la euforia bursátil?
La remuneración a los ejecutivos con opciones sobre acciones (stock options), fórmula aceptada en EE.UU., está en el centro del debate político en países europeos -Francia, España-, donde se critica por su elitismo y su falta de trasparencia. Sintetizamos algunos análisis sobre este incentivo, publicados en The Economist (7-VIII-99) y Le Monde (2-XI-99).

Ambos medios recogen algunas estimaciones, no siempre coincidentes, sobre el desarrollo de las opciones sobre acciones en EE.UU. Según el National Center for Employee Ownership (NCEO), mencionado por Le Monde, su importe total alcanzaría el 9% de las acciones cotizadas en Bolsa. En EE.UU. esta fórmula se ha “democratizado”. Al menos 200 grandes empresas la ofrecen a la mayoría o a todos sus asalariados. La NCEO estima en 8 millones el número de asalariados titulares de stock options, es decir, el 8% de los asalariados del sector privado no agrícola. Por su parte, The Economist recoge una estimación de la consultora Pearl Meyers & Partners, según la cual el total de stock options “vivas” en los planes de incentivos a fines de 1998 equivalía al 13,2% de las acciones que cotizan en Bolsa.

De todos modos, la parte del león de estas opciones va a un puñado de altos ejecutivos. En 1998, las opciones sobre acciones representaban el 53,3% de las retribuciones dadas por las 100 principales empresas a sus directores ejecutivos, mientras que en 1994 suponían el 26% y sólo un 2% a mediados de los ochenta.

Dentro de una óptica liberal, para The Economist, “la cuestión fundamental es si estos incentivos están sirviendo para lo que fueron diseñados: hacer que los intereses de los ejecutivos coincidan con los de los propietarios, motivando a los jefes para que trabajen en beneficio de los accionistas”. La revista se pregunta: “¿Se están beneficiando los otros accionistas de este capital entregado a los ejecutivos? ¿O los jefes están beneficiándose de la mayor transferencia pacífica de riqueza de la historia simplemente por estar en el puesto adecuado en el momento oportuno, es decir, durante la más fuerte subida de la Bolsa? ¿Las opciones sobre acciones están favoreciendo que los jefes se comporten de un modo que alimenta la burbuja de las cotizaciones y, cuando ésta explote, dejará a todos en peor situación?”.

Le Monde hace notar que “a diferencia de los accionistas, que compran títulos con su propio dinero y corren el riesgo de sus inversiones, los titulares de opciones sobre acciones no arriesgan nada. Lo peor que puede ocurrirles es que no ganen nada, si la acción ha caído por debajo del precio garantizado de partida”.

Entre las ventajas para la empresa estaría la de fidelizar a sus mejores elementos, ya que el beneficio no se puede percibir hasta cinco años después. “Otra ventaja es que da a los asalariados una visión a más largo plazo, a diferencia de los bonos anuales, que pueden llevar a algunos ejecutivos a tratar de optimizar los resultados del año”.

El diario parisino subraya que “la principal crítica formulada no se refiere a las opciones sobre acciones propiamente dichas, sino a su aplicación en Francia: una concentración de las opciones en la cima de la pirámide, unida a la falta de transparencia”.

¿Hasta qué punto los incentivos de opciones sobre acciones han estimulado el rendimiento empresarial? The Economist reconoce que mientras se multiplicaban estos incentivos, en 1998 los beneficios de las compañías (según el índice S&P 500) se duplicaron respecto a los de 1990 y la cotización de su acciones se cuadruplicó. Sin embargo, “la relación entre las tres tendencias no es una simple relación de causa-efecto”.

En cuanto a los beneficios, “es difícil decir si, de hecho, han crecido tanto, ya que el coste de la mayoría de los planes de opciones sobre acciones no se reflejan por completo en la cuenta de pérdidas y ganancias de las empresas”. La revista recoge distintos criterios contables sobre las opciones sobre acciones que reducen más o menos los beneficios.

Estos distintos modos de calcular los beneficios influyen también en la cotización alcanzada por las acciones. La cotización, “en teoría refleja los beneficios esperados en el futuro. Si los beneficios obtenidos se han exagerado, los inversores pueden esperar también beneficios exagerados en el futuro, y pagar demasiado por las acciones”.

También Le Monde se pregunta hasta qué punto las opciones sobre acciones pesan sobre los beneficios de las empresas. “Los accionistas son los únicos que soportan el peso de las stock options y ellos deben decidir, con ocasión de la asamblea general, si se autoriza o no al Consejo de administración a conceder tales incentivos”. “Acordar stock options -explica- equivale a crear nuevas acciones, es decir, a realizar un aumento de capital diferido en el tiempo. Esto es una ventaja para la empresa. En cambio, es un inconveniente para el accionista, ya que esta operación disminuye (“diluye” en términos bursátiles) el beneficio descontado por acción para los accionistas”.

“Si la empresa otorga a los beneficiarios no el derecho de suscribir acciones sino de comprarlas, debe adquirir sus propios títulos en Bolsa para poder entregarlos a los beneficiarios de las opciones. En este caso, su capital no cambia y no hay ninguna ‘dilución’ para los accionistas, pero la empresa soporta el coste de la financiación correspondiente. Los accionistas rara vez optan por esta fórmula”.

Para The Economist, “es difícil encontrar argumentos convincentes de que el aumento de valor de las empresas en los años recientes se deba a los esfuerzos de los ejecutivos, como individuos o como grupo. (…) Muchos altos ejecutivos se han hecho ricos simplemente porque el precio de las acciones de su empresa ha aumentado según la tendencia del mercado”. Un reciente estudio de Kevin Murphy (Executive Compensation), uno de los primeros economistas partidarios de pagar a los ejecutivos con acciones, concluye que apenas hay pruebas de que estos sistemas de retribución hagan subir las acciones. Es posible, dice la revista, que las opciones sobre acciones estimularan a la mayoría de las empresas a ser más rentables, con lo cual el alza de la Bolsa refleje, en conjunto, los esfuerzos adicionales del mercado. Pero pocas empresas suelen utilizar criterios rigurosos que hagan depender las opciones sobre acciones de un rendimiento por encima de la media del mercado.