“Sector público y sector social son motores esenciales de la economía”

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Duración lectura: 4m. 56s.

Mejorar la gestión y eficacia del sector público para que genere riqueza. Este es el objetivo de la nueva cátedra del IESE sobre Gobierno y liderazgo de la gestión pública. Se trata de una iniciativa avalada por una escuela de negocios que ha sabido diseñar los mejores programas para la empresa privada. Este proyecto va más allá porque pretende que “empresarios y directivos entiendan mejor el papel del sector público en el desarrollo económico, y viceversa”, sostiene el profesor José Ramón Pin, director de la cátedra.

Entre sus libros se encuentra uno escrito hace más de diez años, que vuelve a ser actual en nuestros días: Las debilidades de la economía española: corrupción, inflación y paro (Ediciones Internacionales Universitarias, 1995). José Ramón Pin comenzó su andadura profesional en la empresa privada, pasó por la política (diputado en las Cortes Valencianas y en la Asamblea de Madrid por el Partido Popular des 1982 al 1987, concejal del Ayuntamiento de Madrid en 1995). Ha dedicado está última década al IESE Business School de la Universidad de Navarra, asesorando a la vez a varias empresas.

Parece que hace falta, hoy en día, una renovación para mejorar la gestión de la Administración Pública.

— La riqueza de un país no se genera solo desde la empresa privada. El sector público y el sector social son dos motores esenciales para el desarrollo económico de una nación. Este es uno de los motivos por los que la Escuela de Negocios IESE acaba de lanzar esta nueva cátedra de investigación, cuyo fin es optimizar el papel de las administraciones públicas para que generen riqueza. Se trata de realizar una investigación aplicada sobre las mejores experiencias de gobierno y gestión, tanto de España como de otros países. La cátedra nace gracias a la financiación del empresario catalán José Felipe Beltrán.

Los yacimientos de empleo

¿Se atrevería a decirnos algunas claves para salir de la crisis económica?

— Es urgente un pacto de Estado por el empleo entre el Gobierno, los partidos políticos y los agentes sociales (sindicatos, confederaciones empresariales). La esperanza pasa por este gran pacto entre gobierno-oposición y agentes sociales. Esperemos que los sindicatos se vean obligados a presionar al Gobierno, de lo contrario perderán toda su credibilidad. No se pueden quedar con los brazos cruzados cuando lleguemos a los cuatro millones de parados.

Además de este pacto de Estado ¿algunas medidas concretas para fomentar el empleo?

— Hay ciertas medidas que fomentarían el empleo, pero me temo que el PSOE no cederá por cuestiones ideológicas: abaratar el despido para favorecer la contratación, flexibilizar el mercado de trabajo, reformar el contrato indefinido para frenar el recurso a los contratos temporales. En España, el 30% de los contratos son temporales, el doble que el siguiente país de la UE. La flexibilización del mercado consiste, por ejemplo, en liberalizar los horarios de los comercios, incluyendo festivos; de esta manera se podrían crear hasta 650.000 puestos de trabajo, es decir, casi lo que hemos perdido. En estos momentos, se restringe el horario comercial porque se pretende defender al pequeño y mediano comerciante, pero en realidad si no hay economía, tampoco vende este tendedero.

¿No se tendría que apretar más el cinturón la Administración del Estado?

— En estos momentos, la administración pública no se está apretando el cinturón. Hay que recortar el gasto público, pero sin dejar de invertir en educación y sanidad, lo que redundará a largo plazo en las clases menos favorecidas. Además, el Gobierno debería bajar los impuestos. Pero para tomar esta medida, la administración pública debe ser más eficiente y gestionar mejor el dinero público. Desde octubre de 2008 hasta hoy se han perdido 870.000 puestos de trabajo, pero, en cambio, 70.000 empleos se han generado por nuevas contrataciones en la administración pública. El funcionario público, si no está en el sitio adecuado y con motivación, “sobra” (hay exceso de contratación); además de no ser productivo, se produce un efecto perverso: crece el gasto en salarios y personal, se les paga mal, y disminuye por lo tanto, el dinero para inversiones.

¿En qué sectores se podría crear ahora nuevos empleos?

— Es necesario buscar nuevos yacimientos de empleo. Para ello hay que invertir más en I+D+i (Investigación + Desarrollo + Innovación tecnológica). En España, algunos segmentos que tienen cierta competitividad nacional e internacional son el mercado de la biotecnología, el turístico con alguna reconversión, la educación superior de postgrado, las escuelas de negocios… Otra medida sería convertir las empresas de trabajo temporal (ETT) en auténticas empresas de colocación y no de mero trabajo temporal. Las centrales nucleares también pueden generar puestos de trabajo en investigación y en recursos, siempre que esté garantizada la seguridad y se busquen soluciones a los residuos.

Ante la crisis, muchos sectores y categorías sociales piden subsidios del Estado

— No es sensato basar la economía en el subsidio de las personas. Hay que subsidiar a las personas que se encuentran por debajo de su capacidad de defensa para vivir, pero al resto hay que darle trabajo. Andalucía, por ejemplo, puede llegar al 25% de la población activa en paro. El sistema de subsidios ha contribuido a cierta paz social. Mientras la economía de la comunidad andaluza esté sostenida por la administración autonómica, pues todos tan contentos, aparentemente. El problema vendrá si la economía de esta autonomía no resiste tanto subsidio porque se producirá un déficit público, un endeudamiento de la comunidad.