Salir al extranjero durante los estudios apenas ayuda a encontrar trabajo

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Ampliar horizontes, aprender bien un idioma, adquirir experiencia… son algunos beneficios que reporta a un estudiante pasar algún tiempo en el extranjero, y todo eso puede traducirse en mejores perspectivas cuando llame a las puertas de las empresas. De hecho, para los jóvenes franceses que salieron fuera, el primer empleo llega más rápido y está mejor pagado. Pero, vistas las cosas de cerca, resulta que sucede más bien al revés: los que tienen más posibilidades laborales son también los más proclives a las estancias en otros países.

En mayo pasado, la Agencia Erasmus+ France publicó un estudio sobre la “Generación 2010” (los jóvenes franceses que acabaron su educación aquel año). Decía: “Los recién titulados que salieron al extranjero durante la última etapa de su formación tienen una inserción laboral más favorable en Francia. Por término medio, tardan 2,9 meses en encontrar su primer empleo, contra 4,6 meses los demás. Y este primer empleo les reporta 1.480 euros netos mensuales, contra 1.200 euros a los otros colegas con el mismo nivel de titulación”.

La ventaja de los que estuvieron fuera se debe casi toda al tipo de estudios y a la clase social

Tales números están basados en una encuesta realizada en 2013 por el Céreq (Centro de estudios e investigaciones sobre la cualificación), que acaba de publicar un análisis más preciso de los mismos datos. Concluye que, en realidad, las estancias en el extranjero tienen un efecto pequeño o nulo en la inserción laboral. Lo que afirmó la Agencia Erasmus+ es verdad, pero la ventaja de los que estuvieron en otros países se debe a otras causas.

No todas las estancias son igual de buenas

En total, tuvieron estancias en el extranjero unos 210.000 jóvenes, el 30% de la Generación 2010, 72.000 de ellos (el 10%) en la etapa final de sus estudios. El Céreq clasifica a estos últimos por la modalidad de estancia en el extranjero, el tipo de estudios que realizaron y la extracción social.

Las estancias fueron de duración muy diversa, desde las muy cortas para adquirir soltura con el idioma, hasta las de seis meses o más para realizar prácticas en una empresa o realizar estudios reconocidos. Estas, las que más preparación aportan, son las menos frecuentes. La mitad de todas duraron menos de tres meses, y solo una cuarta parte, más de seis; y la gran mayoría (82%) no facilitaron diploma ni certificado alguno.

Las estancias más provechosas son a la vez las más caras. Y aunque muchas fueron financiadas en mayor o menor parte con becas y subvenciones, las familias tuvieron que contribuir en el 63% de los casos.

Las estancias en el extranjero tienen un efecto pequeño o nulo en la inserción laboral

Hay diferencias notables según la carrera y el alma mater. De los alumnos de másteres universitarios ordinarios salen al extranjero un 17%, mientras que de las ingenierías y las escuelas más selectivas, salen el 65%.

Finalmente, tuvieron estancias fuera el 6% de los titulados que son hijos de obreros, y el 17% de los hijos de directivos.

Lo que se pierde por salir

Los casos más ventajosos en los tres aspectos tienden a concentrarse: los jóvenes de clase social más alta están más presentes en las carreras de mayor prestigio y suelen hacer estancias más largas. Al final, resulta que la diferencia a favor de los que estuvieron fuera se explica casi toda por otros factores. A igual nivel de estudios, igual extracción social y mismo sexo, haber estado en el extranjero es indiferente para encontrar trabajo. Solo se detecta una pequeña influencia de las estancias largas y de las que culminan con un diploma o certificado, en dos aspectos: el salario (110-130 euros más de media) y la probabilidad de acceder a un puesto ejecutivo (5 puntos porcentuales más).

Para comprender por qué las estancias en el extranjero ayudan tan poco a la inserción laboral, el Céreq propone una hipótesis. Es frecuente que las empresas contraten a los que de estudiantes hicieron prácticas en ellas. Quizá los que estuvieron fuera perdieron contactos y oportunidades en Francia.

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