¿Quién da más? El “ranking” de la ayuda al desarrollo

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 3m. 15s.

¿Qué países ricos proporcionan más ayuda a los países pobres? Si se considera solo la ayuda pública al desarrollo en valores absolutos, Japón y EE.UU. encabezan el ranking de la generosidad. Pero si se tienen en cuenta otras políticas que influyen también mucho en la lucha contra la pobreza, son países pequeños como Holanda y Dinamarca los campeones de la generosidad, mientras que EE.UU. y Japón pasan a los últimos lugares. Esto es lo que descubre un índice elaborado por el Center for Global Development, que valora cómo los países ricos cooperan al desarrollo en seis áreas: ayuda, comercio, medio ambiente, inversiones, inmigración y mantenimiento de la paz.

La primera edición de este índice clasifica a 21 países: la mayoría de los de Europa Occidental, más Canadá, EE.UU., Japón, Australia y Nueva Zelanda.

En lo que se refiere a la ayuda al desarrollo, se valora no solo el importe absoluto, sino la calidad. El índice valora mejor la ayuda “no vinculada”, que no obliga al receptor a gastarla en bienes y servicios del país donante. Y en esto hay grandes diferencias entre EE.UU., cuya ayuda es vinculada en un 91%, y países como Suecia (11%) o Noruega (17%). La media está en un 54%. Algunos países dan una parte importante de la ayuda en forma de “cooperación técnica”, que a menudo se gasta en consultores bien pagados de los propios países ricos.

Otro factor importante son las barreras al comercio, sobre todo en sectores como el agrícola y el textil en los que los países pobres pueden ser más competitivos. Aquí el índice valora las barreras arancelarias de los países ricos a las exportaciones de los países pobres y los subsidios a los productores nacionales de ciertos bienes (como los agricultores). En este aspecto, EE.UU. resulta el más abierto al comercio, seguido de Australia y Nueva Zelanda.

En el aspecto medioambiental, se considera que los países pobres se beneficiarán de la lucha de los países ricos contra las consecuencias negativas del cambio climático. Por eso, el índice valora positivamente el que un país haya firmado el Protocolo de Kioto contra el cambio climático. En el criterio medioambiental, Australia, Canadá y EE.UU. aparecen entre los peores, sobre todo por sus altas emisiones de gases de efecto invernadero.

Las inversiones directas de los países ricos que crean empleo y riqueza son una ayuda al desarrollo de los países pobres. El índice mide estas inversiones como porcentaje del PIB del correspondiente país.

La apertura a los inmigrantes, que así podrán enviar dinero a casa, es otro factor de ayuda al desarrollo. Conforme a este criterio, Suiza aparece casi en la cima, porque los extranjeros pueden obtener fácilmente permiso para trabajar, aunque no la nacionalidad; en cambio, Japón se sitúa casi al final de la lista.

La colaboración en operaciones de mantenimiento de la paz se valora también en el índice, porque la estabilidad y la seguridad son requisitos para el desarrollo.

Sumando todos estos factores, el índice atribuye los primeros lugares de la ayuda al desarrollo a Holanda y Dinamarca. Pero al ser países pequeños su influjo mundial no puede ser grande. Hace falta que los países del G-7 -EE.UU., Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Gran Bretaña- asuman un papel acorde con su peso específico. De ellos, solo Alemania figura en la primera mitad de la lista.

El Center for Global Development (www.cgdev.org) es un think tank con sede en Washington, una de cuyas principales tareas es analizar cómo influyen en el desarrollo de los países pobres las políticas de los países ricos.