Los jubilados norteamericanos podrán trabajar sin perder la pensión

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Los estadounidenses mayores de 62 años podrán seguir trabajando sin merma de sus pensiones. La nueva medida responde a un proyecto, impulsado por el gobierno, que la Cámara de Representantes ha aprobado por unanimidad y que previsiblemente se convertirá en ley tras pasar por el Senado.

Hasta ahora, para los estadounidenses de 60 a 70 años sale poco rentable seguir trabajando. El pensionista de 62 a 65 años que percibe un salario anual de 10.800 dólares o más pierde un dólar de pensión por cada dos que gana trabajando. Al de 65 a 69 años se le recorta la pensión en un dólar por cada tres que gane a partir de 17.000 dólares. Estos elevados tipos marginales suponen que, para un pensionista, no vale la pena trabajar a no ser que gane poco. El que cobre un sueldo de unos 68.000 dólares pierde la pensión entera, además de los impuestos sobre las rentas de trabajo.

La ley actual, adoptada en tiempos de alto desempleo a fin de que los mayores dejaran los puestos de trabajo a los jóvenes, ha perdido su sentido ahora que el paro es del 4%. Además, el sistema no solo disgustaba a los jubilados. Tampoco los empresarios estaban contentos, pues el descenso del desempleo hace que les resulte difícil cubrir sus necesidades de trabajadores cualificados. A ello hay que añadir que los progresos de la medicina han traído consigo que muchas personas en edad de jubilación estén en buenas condiciones físicas para trabajar.

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