Los japoneses aprenden el arte de vivir frugalmente

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Para sobrellevar la recesión, amas de casa japonesas han elaborado todo un arte de vivir frugalmente en uno de los países más caros del mundo. Y ante los indicios de que la crisis va para largo, están intentando recortar todavía más los gastos.

Cientos de mujeres escriben a la revista mensual Sutekina Okusan (“Esposa Encantadora”) ofreciendo recetas de cocina y consejos prácticos para reducir gastos: desde apagar la TV para ahorrar electricidad, hasta usar de nuevo el agua después de lavar el arroz. Otros consejos se refieren a decoración: por ejemplo, cómo aprovechar ropa usada para hacer cubiertas de cojines.

La comida es el gasto mayor de un hogar japonés, pero incluso las más ahorrativas se precian de ofrecer un menú distinto en cada cena. Satoko Sugiki, una de las editoras de la revista, confiesa su asombro al comprobar que bastantes de las suscriptoras se las arreglan para dar de comer a cuatro personas con solo 10.000 yenes mensuales (86,50 euros). “Alguien con menos espíritu ahorrativo -dice- puede gastar esa misma cantidad comprando un melón de regalo en una tienda de lujo”.

En esta época de crisis los japoneses no sólo aguzan el ingenio, sino que se están “liberando” de la manía de la perfección, dándose cuenta que una cebolla no absolutamente esférica, un tomate con menos colorido, un cangrejo con una pata rota, etc., no por eso saben peor al cocerlos. Y el precio es a menudo menos de la mitad.

Los japoneses son muy tiquismiquis en lo que refiere al aspecto de las cosas, y suelen rehusar lo que presenta algún pequeño desperfecto: una etiqueta mal puesta o manchada en el caso de una botella de vino, por ejemplo. Pero en estos tiempos los productos rebajados por tener alguna imperfección, conocidos por wake-ari (literalmente: “hay alguna razón”) en japonés, son los que más se venden.

Hay tiendas de frutas y verduras que compran al por mayor productos de forma irregular para venderlos con descuento. Otras tiendas de electrodomésticos se especializan en la venta de aparatos con pequeños defectos de presentación.

Uniqulo, una cadena de ropa informal a precios reducidos, ha aumentado su previsión de ventas en un 15%, en comparación con el año pasado. Muchas compañías que tenían stock sobrante están ganando dinero vendiéndolo a precios reducidos.

Lo malo es que esta parsimonia, aunque sea necesaria para la economía doméstica, no es lo que más conviene al país en estos momentos. Con la proliferación de despidos, la confianza de los consumidores ha bajado en picado, y los gastos familiares, que representan más de la mitad de la economía nacional, se redujeron un 3,8% en octubre. Esto desencadena un círculo vicioso que perjudica a los detallistas y hace peligrar más empleos.

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