Los días de los “okupas” en Holanda están contados

Amsterdam. Si la mayoría de los parlamentarios, como parece ser, apoya la propuesta de ley, a los “okupas” que en Holanda invaden viviendas vacías les espera inmediato desalojo y penas de prisión. Puede parecer que estas medidas son de cajón, pero no lo es así en Holanda desde hace unos treinta años.

En los años 70 y 80 del siglo pasado, especialmente en Amsterdam y después en toda Holanda, jóvenes ocupaban casas vacías para vivir bajo techo en una época en que escaseaba la vivienda. Pero había algo más, luchaban contra el poder establecido, trataban de impedir la especulación del suelo, que entonces era grande, se consideraban un movimiento antifascista y se dejaban ver en manifestaciones violentas. De ello es testigo cualificado la Reina Beatriz, tanto su boda con el príncipe Claus, como su entronización, ambas en Amsterdam en 1966 y 1980 respectivamente, se vieron nubladas por el humo de los cócteles molotov del movimiento kraker.

Con el tiempo, los “okupas” holandeses fueron perdiendo protagonismo en el paisaje urbano, no porque no existiesen, sino porque habían logrado afianzarse jurídicamente. Si una casa estaba abandonada más de doce meses, el día 366 podía ser ocupada sin que la policía pudiese intervenir. La policía incluso está obligada a dejarles vivir en paz, si en la casa hay tranquilidad y está amueblada con un colchón, una mesa y una silla. El propietario no tiene otra solución que recurrir a un juicio y demostrar que tiene un proyecto a corto plazo para su inmueble.

Ahora, un proyecto de ley apoyado por los partidos de la coalición gubernamental Christen Unie y CDA y el VVD de la oposición, propone que la ocupación de viviendas sea considerada como un delito contra el derecho de propiedad. En contrapartida, también propugnan que los propietarios de inmuebles vacíos sean obligados por los ayuntamientos a aceptar inquilinos. Los promotores del nuevo proyecto de ley aducen que la actividad de los kraker va a menudo acompañada de intimidación, violencia, criminalidad y tráfico de drogas.

Pero sobre todo, se ha convertido en un modo gratuito de vivir de jóvenes provenientes de países del este de Europa. Lo cual desvirtúa la finalidad original de los “okupas”, cuando parecían un movimiento idealista y políticamente comprometido. Esta opinión es incluso compartida por los krakers establecidos cincuentañeros.

Sólo los socialistas está en contra de la propuesta de ley, pues les parece que la ley actual ofrece la posibilidad de cortar de raíz los problemas de violencia y que multar a los especuladores no solucionará el problema de los inmuebles vacíos. Pues las multas siempre serán irrisorias comparadas con el dinero que pueden ganar con sus proyectos, por ejemplo vender el inmueble para otros fines, tirar la casa para vender el suelo, etc.

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