Las remesas de emigrantes superan la ayuda al desarrollo

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Las transferencias de dinero de los emigrantes a su tierra son superiores a la ayuda oficial al desarrollo que proporcionan los países donantes. A escala mundial, las remesas de emigrantes son la segunda fuente de financiación externa de los países en desarrollo, por detrás de las inversiones directas.

Según el último informe publicado por la OCDE, la ayuda oficial al desarrollo (AOD) ha llegado a un máximo histórico en 2004 con 78.600 millones de dólares. Considerando la inflación y la caída del dólar, en 2004 la AOD ha subido en términos reales un 4,6% respecto a 2003. El total representa el 0,25% del PIB de los países donantes del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD).

La OCDE destaca varios motivos que han permitido el incremento en términos reales de 3.100 millones de dólares en 2004: aumento de las contribuciones a los organismos internacionales en 3.700 millones de dólares, subida de las ayudas a Irak y Afganistán en 1.500 millones de dólares, mayores donaciones a título de cooperación técnica por valor de 1.200 millones de dólares. En cambio, se han reducido las condonaciones de la deuda (2.100 millones de dólares menos) y el importe neto de los préstamos (1.300 millones de dólares).

Entre los países que más aportan en términos absolutos, vuelve a estar a la cabeza Estados Unidos, con 18.999 millones de dólares, lo que supuso un incremento en términos reales del 14,1% respecto a 2003. En cambio, ocupa el penúltimo lugar si su ayuda al desarrollo se mide en relación con su PIB (0,16% en 2004). Los siguientes países que más aportan son Japón, Francia, Reino Unido, Noruega y Suecia.

Lo que no varía son los países que llegan al objetivo puesto por la ONU de aportar el 0,7% del PIB al desarrollo. Una vez más Dinamarca, Luxemburgo, Holanda, Noruega y Suecia son los más generosos.

Las estimaciones de la OCDE para el período 2005-2006 son bastante optimistas, apoyadas en los compromisos de los miembros del CAD en la conferencia de Monterrey. Cuatro son las fuentes que probablemente facilitarán esta subida:

— Aumento ya acordado de una contribución a la Asociación Internacional para el Desarrollo del Banco Mundial, para que sus donaciones y préstamos crezcan un 25% como mínimo.

— Aumento de los presupuestos de ayuda bilateral, decidido por miembros importantes del CAD (Estados Unidos, Francia y Reino Unido).

— Importe excepcional de las ayudas para paliar los efectos del tsunami en el Océano Índico.

— Reducción significativa de la deuda exterior de Irak, acordada a finales de 2004 por el Club de París.

Los pobres ayudan a los pobres

Más importante que la ayuda pública de los países ricos a los países en desarrollo son las transferencias de fondos que los trabajadores emigrantes hacen a sus familias. Según un estudio reciente del Banco Mundial, en 2004 las transferencias de emigrantes sumaron 126.000 millones de dólares, por encima de los 78.600 millones de ayuda oficial al desarrollo, con un crecimiento del 8,6% respecto al año anterior.

En Latinoamérica, millones de personas viven un poco mejor gracias al dinero que les envían sus parientes emigrados. En 2004, 25 millones de emigrantes latinoamericanos han enviado a sus países de origen 45.800 millones de dólares, un 20% más que en 2003. Las remesas de emigrantes superaron en un 50% a la inversión extranjera directa más la ayuda oficial al desarrollo.

Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se estima que cada año se realizan alrededor de 150 millones de transacciones individuales con importes de 200 a 300 dólares por envío, que benefician a 20 millones de familias. Un reciente informe del BID reconoce que “a diferencia de la ayuda internacional, las remesas de emigrantes llegan directamente a las familias en lugares donde a menudo no llega la cooperación. Mientras que los flujos de capitales fluctúan según los ciclos de mercado, las remesas han seguido aumentando incluso durante las recesiones”. Casi tres cuartas partes del dinero enviado proviene de Estados Unidos. Otras fuentes importantes son Japón, España y Canadá.

El coste de las comisiones por el envío del dinero es todavía alto, aunque está bajando: mientras que en 2000 era del 15%, en 2003 bajó al 8%.

Además de reducir los costos de las remesas, otro de los objetivos es canalizar una mayor proporción de estos flujos a través de instituciones financieras, capaces de brindar más servicios a las familias que reciben el dinero: cuentas de ahorro, tarjetas bancarias, préstamos. Actualmente en Latinoamérica el 75% de los envíos se efectúan a través de compañías como Western Union, Money Gram y otras, que aunque ofrecen mecanismos seguros y rápidos, no facilitan el ingreso de los fondos al sistema financiero. Menos del 10% de los beneficiarios tienen acceso a la banca.

Por lo tanto se pierde el efecto multiplicador que tendría la canalización de las remesas a través del sistema bancario. Los expertos del BID propugnan encauzar las remesas a través de instituciones de ahorro y de microcrédito, de modo que sirvan no solo para mejorar el nivel de vida de las familias sino también para contribuir al desarrollo del país.

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