Las empresas valoran cada vez más la inteligencia emocional

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Duración lectura: 2m. 24s.

Amsterdam. La cátedra de psicología clínica de la Universidad de Nimega ha diseñado un test para medir los factores que influyen en el éxito de una persona en la vida. Estamos lejos de los tiempos en que los tests sólo se interesaban por el coeficiente intelectual (IQ). Según el catedrático Dr. J. Derksen, el IQ de una persona determina solamente el 20% de ese éxito. La clave se encuentra más bien en lo que ahora se llama inteligencia emocional (EQ), popularizada por el libro de Daniel Goleman. El grado de EQ determina las cualidades sociales de una persona: respeto, dominio de su impulsividad, conocimiento de las propias emociones, capacidad de comprender a otros, de motivarse a sí mismo, etc. Estas cualidades sirven para utilizar bien la inteligencia.

El test contiene 133 cuestiones a las que hay que responder. El profesor Derksen pone un ejemplo: ¿Qué harías si te enamoras de la vecina?: ¿declararle el amor inmediatamente o esperar? En este caso dejarse llevar por la impulsividad denota un EQ muy bajo. Las normas para evaluar los resultados del test y calcular el EQ estarán listas el próximo mes de marzo.

Por otra parte, en la revista semanal de la Universidad Libre de Amsterdam, Ad Valvas, se expresaban jefes de selección de personal de las grandes empresas holandesas sobre qué tipo de futuros profesionales buscan en el campus. Algunas afirmaciones coinciden con las del catedrático de Nimega. M. Wehmeijer, de KPNG, asegura: “Un título universitario lo tiene cualquiera, es sólo el comienzo. Un estudiante debe dejar ver en su curriculum vitae (cv) qué tipo de persona ha llegado a ser a través de sus estudios, qué cosas importantes le han ido formando en su vida”. “¿Qué valoramos?: capacidad de reflexionar, de mantener relaciones sociales, seguridad, sentido práctico”, enumera D. Vos, de KPN.

Los directivos de las empresas alertan a los estudiantes para que no se conviertan en personas que se apuntan a cualquier cosa con tal de poder inflar su curriculum. Porque se nota a la legua.

Por ejemplo, anotar en el cv que se ha ocupado un puesto directivo en una asociación de estudiantes no se valora tanto como se piensa: es un modo de pasarlo bien. El catedrático de economía Arjo Klamer aconseja a sus estudiantes que no se obsesionen con el curriculum y que, en lugar de hacer cosas sólo porque van a servir para lograr un empleo, aprovechen bien el tiempo y complementen su formación con otros estudios. Tanto los que vienen de las multinacionales a reclutar empleados entre los universitarios como el citado catedrático están de acuerdo en lo siguiente: “Mira más allá de tu propia carrera, haz algo para desarrollar tu espíritu, en lugar de ir a la caza del empleo”.

Carmen Montón

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