La flexibilidad laboral no afecta a la estabilidad de los empleos

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Duración lectura: 2m. 38s.

Contra lo que cabría suponer, la mayor facilidad para despedir no se traduce en una menor duración media de los contratos. Esto es lo que se desprende de varios estudios recientes, citados por The Economist (21-II-98), que ponen en duda algunas creencias extendidas sobre la precariedad de los empleos en países con mercados laborales flexibles.

Dos estudios examinan la situación en Estados Unidos y en Gran Bretaña, respectivamente, países con mercados laborales más desregulados. El primero, elaborado por profesores de las Universidades de Michigan y Pensilvania, muestra que en Estados Unidos, el porcentaje de trabajadores con cuatro años de permanencia en el mismo puesto se mantuvo estable durante los años ochenta y creció del 53,6% al 54,4% entre 1991 y 1995. A la vez, la proporción de trabajadores que llevaban ocho años sin cambiar de empleo bajó del 36,8% al 34,7% en el mismo periodo. Sin embargo, la duración de los contratos ha aumentado para los empleados más recientes. De los que tenían menos de dos años de antigüedad en 1987, el 34,6% seguían en el mismo puesto cuatro años más tarde, y la proporción subió al 39,1% para los que estaban en la misma situación inicial en 1991. Análogamente, la tasa de empleados recientes con ocho años de permanencia subió del 17,4% en 1983-91 al 20,5% en 1987-95.

El estudio británico, realizado en la Universidad de Bristol, no observa cambios en la proporción de trabajadores con más de cinco años de permanencia en un empleo entre 1975 y 1993. La duración media de los contratos, un poco más de ocho años, apenas ha variado, salvo una ligera baja a finales de la década pasada. La única tendencia clara es que la proporción de trabajadores con contratos de duración menor a un año está estrechamente relacionada con los ciclos expansivos y recesivos de la economía.

Pero lo más interesante es ver las diferencias con los países de mercado laboral más regulado. Un tercer estudio, de la Universidad de Turín, compara la situación en Gran Bretaña con la de Italia, tomando como referencia los trabajadores mayores de 25 años. En el caso de los hombres, hay mayor proporción de empleados con más de cinco años de permanencia en Gran Bretaña (59%) que en Italia (52,3%). En cambio, con las mujeres ocurre lo contrario, tal vez porque en Gran Bretaña la tasa de actividad femenina es más alta, y los contratos temporales son más frecuentes entre las mujeres que entre los hombres.

El estudio de la Universidad de Turín sugiere una explicación de la estabilidad de los contratos en los mercados desregulados, que tiene que ver con la inseguridad experimentada por los empleados. La falta de protección formal debilita la fuerza negociadora de los trabajadores, que aceptan salarios más bajos u horarios más largos. Esto permite a las empresas contener los costes laborales sin necesidad de despidos, lo que puede explicar en parte que la flexibilidad no dé lugar a contratos más breves.

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