Iniciativas empresariales contra la pobreza

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La lucha contra la pobreza en el Tercer Mundo no solo es cosa de grandes cantidades de dinero y ambiciosos proyectos de infraestructuras. Algunos empresarios están poniendo en marcha iniciativas menos llamativas pero igualmente beneficiosas para luchar contra la pobreza.

Es posible ayudar a los más pobres del planeta proporcionándoles unas mínimas ayudas sanitarias. Por ejemplo, la empresa oftalmológica Scojo Vision facilita una solución barata a la presbicia. Esta deficiencia, muy común, en la mayor parte de los casos se puede corregir fácilmente con unas gafas de farmacia, sin necesidad de receta del oculista. La iniciativa de Scojo Vision es la de proporcionar esas gafas a trabajadores del Tercer Mundo, para prolongar la vida laboral de esas personas y también ayudarles a potenciar sus capacidades.

La clave de esta iniciativa la da uno de los fundadores de Scojo Vision, el Dr. Kassalow: una fórmula que llama “micro-franquicia”. Scojo fabrica y distribuye las gafas a empresarios del lugar, lo que le cuesta un dólar por unidad; los operadores de las franquicia pagan las gafas a Scojo a dos dólares y luego las venden a tres dólares. Como todos los eslabones de la cadena son lucrativos, el modelo de negocio es sostenible. Y añade Kassalow: “si la gente tiene suficiente dinero para comprar cigarrillos o chicles, ¿por qué no van a gastar esa cantidad en salud?” Actualmente Scojo tiene franquicias en El Salvador, Nicaragua, India y Bangladesh. En el futuro pretende llegar a China, Afganistán, Honduras y México, entre otros países. Ya ha vendido 50.000 gafas y prevén llegar a un millón en 2010.

Teléfonos móviles en África

El uso del teléfono móvil en África ha crecido con fuerza en los últimos años. En algunas zonas han pasado de tener una cobertura del 10% de la población en 1999 al 60% actualmente, y se espera llegar al 85% en el 2010. Por eso se puede decir que en África la revolución tecnológica ha llegado a los países pobres de la mano de la telefonía móvil. Y gracias a ello se acaba de lanzar un proyecto muy interesante, que resuelve un problema importante de los agricultores africanos, que suelen tener mala comunicación con los mercados: colocar sus productos sin depender de intermediarios que reducen notablemente los beneficios.

En 2005, el británico Mark Davies puso en marcha un prototipo de lo que en futuro sería TradeNet. TradeNet es una compañía de software que pretende convertirse en un Ebay de productos agrícolas en una docena de países africanos. Se trata de una red que opera por medio del SMS; los vendedores pueden usar el SMS para ofertar sus productos (por ejemplo, una partida de maíz), indicando el precio o si se puede negociar. De esta manera los compradores pueden contactar con el vendedor si están interesados (www.tradenet.biz).

En el continen africano se están llevando a cabo otras iniciativas similares. Por ejemplo, el Internacional Trade Centre de Ginebra, un organismo de la ONU, ha creado el proyecto Trade and Hand, que consiste en dar información diaria por telefonía móvil de los precios de las exportaciones agrícolas en Burkina Faso y en Mali. O una iniciativa en Senegal, que proporciona a tiempo real los precios de productos agrícolas y pescado a los que se suscriban a esta información.

La alpargata solidaria

“Un par de zapatos para mañana” es el lema de la marca de calzado Tom Shoes, que nació con un objetivo claro: por cada artículo vendido, se regala otro igual a un chico necesitado.

La idea es de Blake Mycoskie, un empresario estadounidense. Todo comenzó en un viaje a Argentina donde conoció la típica y modesta alpargata, y comprobó que en la provincia de Misiones muchos niños van descalzos. Entonces surgió la idea de aportar algo para aliviar la pobreza. La fórmula es muy sencilla: la empresa produce y vende en Estados Unidos y otros países ricos alpargatas “de gama alta”, relativamente caras (38-48 dólares); cada vez que alguien compra un par, Tom Shoes destina unas alpargatas sencillas para un niño que no puede pagarlas. El pasado mes de octubre, Mycoskie regresó a Argentina para repartir 10.000 alpargatas entre niños necesitados de Misiones y de Buenos Aires.

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