En Asia, la obesidad mata más personas que el hambre

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Duración lectura: 2m. 53s.

La época en que las hambrunas asolaban periódicamente los países asiáticos ha pasado. Ahora se vislumbra la era de la obesidad. Las enfermedades cardiovasculares, que eran poco comunes en el continente, hoy están entre las principales causas de muerte. Y el principal peligro para un niño asiático no es ya que caiga víctima de la desnutrición, sino que se vuelva obeso y contraiga diabetes. En un informe reciente, la OMS avisa que en la mayor parte de Asia, los males relacionados con la obesidad matan más personas que la malaria, la tuberculosis, la neumonía, la desnutrición o los accidentes.

La obesidad ocasiona distintos problemas de salud. Favorece trastornos cardiovasculares, hipertensión, afecciones de la vesícula biliar y algunos tipos de cáncer. Es además causa directa de dos tercios de los casos de diabetes y de un quinto de las enfermedades cardiacas. En particular, en los niños puede provocar la aparición de la diabetes de tipo 2, que normalmente no se declara hasta la edad adulta.

A falta de datos generales sobre Asia, la OMS se basa en catas realizadas en distintas zonas. Por ejemplo, un estudio oficial vietnamita reveló en 2000 que la obesidad afecta al 12,5% de los niños de Ciudad Ho Chi Minh (antes Saigón). El problema está también muy extendido entre los mimados hijos únicos chinos, a los que se da todo lo que se les antoja, también para comer. La obesidad infantil en China viene creciendo a un ritmo del 9% cada año.

En consecuencia, en China y otros países se ha extendido la diabetes de tipo 2. La OMS calcula que en Asia del sur y del este hay ya unos 30 millones de diabéticos de ese tipo, la cuarta parte de los de todo el mundo, y a finales de esta década habrá 130 millones, más de la mitad del total. La obesidad ha hecho que aumenten también los casos de trastornos cardiovasculares en Asia, justo cuando han empezado a disminuir en el Occidente desarrollado, merced a programas de educación para la salud, exploraciones preventivas y nuevos tratamientos. Lo peor es que Asia comienza a padecer enfermedades de ricos sin tener aún sistemas sanitarios de ricos.

La causa principal de este fenómeno parece estar en los cambios sociales. En los países asiáticos, gran número de personas han emigrado a las ciudades. Y en las ciudades, los alimentos más accesibles -y por lo general, también más baratos- son los elaborados, ricos en azúcares y grasas saturadas. A la vez, en la vida urbana se hace menos ejercicio físico.

Esto no significa que en Asia no haya a la vez problemas de alimentación insuficiente. Según la FAO, el continente alberga más de 500 millones de personas subnutridas. No se sabe cuántos asiáticos tienen el mal contrario, pero hay estimaciones para varios países. Por ejemplo, tiene sobrepeso en torno al 14% de la población adulta urbana en China, más del 24% en Malasia y en Japón, el 12% en Filipinas, el 20% en Tailandia… En total, la OMS cree que en el mundo hay más de mil millones de personas con exceso de peso. Si, como dice la FAO, los subnutridos son unos 825 millones, resulta que un tercio de la población mundial come mal: demasiado o demasiado poco.