Comercio en Japón, el imperio del sol poniente

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Ashiya. En 1970 comenzaron a proliferar en Japón las llamadas “convenience stores” o “combini” -como son conocidas popularmente-, y pronto demostraron su enorme potencial de ventas. En Japón se llaman así las tiendas que están abiertas hasta horas avanzadas de la noche, como Seven Eleven, Lawson, am/pm, Sunkus, Family Mart Co., etc.

Estas tiendas prestan un gran servicio en caso de apuro y venden una amplia gama de cosas: desde artículos de perfumería hasta comida, bebidas e incluso ropa interior. También se pueden comprar allí (o reservar) billetes de avión o autobús de larga distancia, y adquirir otros tipos de servicios como masajes para los pies, aplicación de maquillaje profesional, usar servicios de cuidado de niños, etc.

Una de las últimas innovaciones son las consultas legales, en las que varios abogados asesoran a los clientes sobre problemas jurídicos, en cabinas especiales colocadas en lugar reservado de la tienda.

La explosión de servicios se extiende además a cosas tan fundamentales como el correo. Lawson -la empresa que rige la segunda cadena más grande de combini-, que ya en 1996 obtuvo permiso para vender sellos y tarjetas postales, instaló a principios de este año buzones en sus 7.700 tiendas en todo el país. La razón es que cuando alguien vaya a echar una carta puede quizás darse una vuelta por los pasillos de la tienda y hacer alguna compra. Este acuerdo puede ayudar de paso al Servicio de Correos a combatir la competencia, ya que desde el pasado 1 de abril también los privados pueden operar en gran parte del correo postal (ver servicio 107/02).

Poco a poco, sin embargo, en bastantes ciudades grandes, las combini van siendo superadas -aunque no suplantadas- por grandes complejos comerciales abiertos las 24 horas del día, con servicios prácticamente exhaustivos para las ciudades que nunca duermen. La expansión de la escena nocturna -especialmente en Tokio, pero también en otras ciudades- es cada vez más diversificada y no se limita a los distritos de entretenimiento o clubes nocturnos. Incluye no solo restaurantes y supermercados sino también instalaciones deportivas (fútbol sala, baloncesto, etc.), salones para leer revistas y tiras cómicas, campos de golf para practicar golpes de salida, cabinas de karaoke, boleras, salones de belleza, y un largo etcétera.

Aparte de factores como la globalización de los negocios y la información tecnológica avanzada, este estado de vigilia urbana se agrava por la presión del estancamiento económico que atraviesa el país. Un creciente número de personas se ven obligadas a trabajar hasta horas avanzadas o durante la noche. Según un informe del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, el 20% de 12.000 empleados encuestados trabajan más allá de las diez de la noche al menos cuatro veces al mes.

Negocios nocturnos

Con la notoria excepción del sector de transporte público -que hasta ahora ha hecho caso omiso de la necesidad de operar autobuses durante 24 horas, o de mantener al menos un servicio mínimo de trenes durante la noche-, bastantes otros han caído en la cuenta de que la actividad comercial durante 24 horas significa más negocio. “El mercado de medianoche ha permanecido inmutable por largo tiempo, mientras que la población que trabaja por la noche ha venido creciendo a un ritmo constante. En este campo hay un gran potencial de negocio si las empresas evalúan correctamente la demanda de los clientes”, dice Takayuki Suzuki, analista financiero en el think tank Primo Research.

La necesidad de aumentar las ventas ha hecho que crezca rápidamente el número de tiendas que permanecen abiertas durante la noche. Esta tendencia es especialmente notoria entre los supermercados. Hace diez años lo normal era que cerraran a las 20 horas, pero recientemente muchos de ellos están abiertos hasta pasada la medianoche.

De acuerdo con la Japan Self-Service Association, que cuenta con 210 supermercados entre sus afiliados, esta tendencia se desencadenó después de la flexibilización de los horarios de trabajo en junio de 2000 y como respuesta a la fuerte competencia por parte de las “convenience stores”.

Tomoo Neguchi, profesor de marketing en la Universidad de Waseda, en una entrevista reciente con el periódico económico The Nikkei Weekly, expresó su opinión de que las ventas durante la noche alcanzarán el 50% de todo el volumen de ventas al por menor en todo el país durante los horarios normales. Según él, tres tendencias separadas – la liberalización de los horarios de trabajo, el aumento de las mujeres que trabajan y las diversas medidas tomadas por los detallistas para ser más competitivos en medio de la deflación actual- están llevando a los comerciantes a extender el horario de ventas durante la noche, o hasta la madrugada.

Detrás de todo esto yace un cambio de estilo de vida. Hasta hace poco nadie necesitaba gimnasios ni garajes que operasen durante toda la noche, pero es posible que dentro de poco parezca impensable que no los hubiera.

Antonio Mélich

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