Colombia aprueba, Venezuela reniega

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Los Tratados de Libre Comercio con EE.UU., manzana de la discordia en Sudamérica
Negociar o no un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos se ha convertido en motivo de discordia en Sudamérica. Colombia y Perú, como antes Chile y México, lo han firmado. Lo cual ha desatado las iras de Chávez, que ha retirado a Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). A su vez Mercosur peligra por la disputa de las papeleras entre Argentina y Uruguay. Así que Sudamérica, lejos de avanzar en su integración, está al borde de la ruptura.

Bogotá. Después de 21 meses de negociaciones, Estados Unidos y Colombia firmaron un Tratado de Libre Comercio (TLC) con el fin de incrementar los flujos de comercio e inversión. El Tratado debe ser aprobado por el Congreso en los próximos meses. Posteriormente pasará a control de la Corte Constitucional, que deberá verificar que el Tratado esté de acuerdo con la Constitución.

Como sucede con todos los TLC, el documento firmado por Estados Unidos y Colombia contiene un conjunto de normas y procedimientos para garantizar que los flujos de bienes, servicios e inversiones entre ambos países se realicen sin restricciones injustificadas y en condiciones transparentes.

Los motivos del Tratado

Colombia tenía un acuerdo comercial vigente con Estados Unidos, que estaba dando excelentes resultados. El ATPDEA era un régimen de preferencias comerciales unilaterales otorgadas por Estados Unidos a los países andinos por un tiempo definido, como contribución en la lucha contra el narcotráfico. En síntesis, con esta ley, Estados Unidos otorgaba el acceso libre de aranceles a su país a más de 6.000 partidas de productos colombianos. El ATPDEA expira en diciembre de 2006.

¿Por qué no prorrogar la ATPDEA en vez de firmar el TLC? Por un lado, hay que tener en cuenta que la prórroga es unilateral y está sujeta a factores políticos y económicos de Estados Unidos. Por otro lado, la concesión de preferencias arancelarias, al ser unilaterales y temporales, ha restado dinamismo a las exportaciones de algunos productos colombianos con gran potencialidad comercial. Patrick Eder, empresario colombiano y buen conocedor del comercio internacional, sostiene que “con el TLC se reforzará el potencial de productos con experiencia exportadora en los Estados Unidos, como las flores, el café, productos agroindustriales, textiles y confecciones, entre otros. A la vez que se establece un acceso real -es decir, en igualdad de condiciones- a un mercado tan importante como el de Estados Unidos, se ha creado también un mecanismo de resolución de controversias comerciales, algo muy importante para los empresarios colombianos”.

Dos han sido los motivos principales que han llevado a Colombia a negociar y firmar un TLC con los Estados Unidos. El primero es que este país ofrece grandes ventajas para las empresas colombianas, ya que significa entrar en el mercado más grande del mundo en condiciones preferenciales. Estados Unidos es el primer socio comercial de Colombia, y a él se dirigen más del 60% de las exportaciones colombianas.

Un segundo motivo es impuesto por la política comercial de algunos países que compiten con Colombia respecto a la oferta exportable -el caso más paradigmático es Brasil-. Si los competidores colombianos firman un TLC con Estados Unidos y en cambio Colombia no lo hace, esto supondría en muy poco tiempo que los productos colombianos perderían su competitividad en Estados Unidos.

Esperanzas y temores

Los expertos que están a favor del TLC señalan las siguientes consecuencias positivas: con el TLC subirá la tasa de crecimiento económico y, por tanto, el nivel de ingreso “per cápita”; aumentará la competitividad de las empresas colombianas debido a que será posible disponer de materias primas y bienes de capital de Estados Unidos a menores costos; se crearán nuevos empleos derivados de una mayor actividad exportadora; se diversificará el comercio exterior colombiano; se espera también una mayor inversión extranjera con repercusiones favorables en el volumen de las exportaciones y en la transferencia de tecnología; y por último, Colombia logrará una nivelación en las condiciones de competencia frente a otros países que han logrado ventajas de acceso a mercados importantes mediante la firma de acuerdos de libre comercio con Brasil, Argentina, los Estados Unidos y la Unión Europea.

En la opinión pública, se ha difundido un cierto temor ante el TLC, que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, ha intentado disipar. Algunos críticos sostienen que, junto a indudables oportunidades de crecimiento y de desarrollo, el TLC va a traer consecuencias negativas: encarecimiento de algunos servicios (salud y educación) y de algunos productos básicos (medicamentos), aumento de la tasa de desempleo y disminución de los salarios. Guillermo Perry, jefe de economistas del Banco Mundial para América Latina, advirtió que el tratado impulsará el comercio, pero tendrá efectos negativos sobre la pobreza a corto plazo. Sólo el tiempo dirá si la preocupación era justificada y en qué medida. Por el momento, los indicadores económicos y la experiencia comercial extranjera más bien sugieren un moderado optimismo.

En servicios de salud, por ejemplo, Colombia tiene unos precios muy competitivos frente a muchos de sus socios comerciales. Con el Tratado, la competencia aumentará y, en consecuencia, también la calidad de los servicios. En muchas ocasiones, una mayor competencia trae consigo un abaratamiento de las tarifas. Como resultado de las negociaciones del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) y del TLC, los colombianos no deben esperar un encarecimiento de los medicamentos. En cuanto a la preocupación por el desempleo, el ministro de Comercio, Industria y Turismo, Jorge Humberto Botero, explica que “el principal objetivo del acuerdo es lograr impulsar el crecimiento y el empleo a través de las oportunidades que el tratado genera. El objetivo de lograr una mayor demanda para la producción nacional aumenta las posibilidades de generación de empleo”.

Un estudio reciente del Banco Mundial (“Colombia: Country Economic Memorando / The Foundations for Competitiveness”, Banco Mundial, 8 de noviembre de 2005) identifica sectores con ventajas competitivas para determinar ganadores en un proceso de liberalización comercial. Con base en esta metodología, los resultados del Banco Mundial señalan que en un TLC entre Colombia y EE.UU., la pesca, el petróleo y gas, azúcar, textiles y prendas de vestir, cueros, calzado, industrias de porcelana y joyería serían los sectores con un mayor nivel de crecimiento en producción y exportación.

Crisis de la Comunidad Andina de Naciones

Las conversaciones que Estados Unidos mantuvo durante meses con Perú, Colombia y Ecuador con el fin de establecer acuerdos comerciales provocaron un fuerte malestar en Venezuela. La firma de un tratado por parte de Perú hizo que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, profiriera amenazas. La posterior firma del TLC por parte de Colombia fue el detonante que hizo que el presidente venezolano decidiera abandonar la Comunidad Andina de Naciones CAN el pasado abril.

La CAN surgió en 1969 formada por Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú. Venezuela se adhiere al tratado en 1973, pero Chile se retiró en 1976, tras la toma del poder por parte del general Augusto Pinochet. La existencia de la CAN no excluye la posibilidad de realizar acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, siempre que dichas negociaciones se hagan en bloque bajo la orientación de los intereses comunes de la región andina.

Venezuela interpreta los TLC firmados por Perú y Colombia como una agresión al Mercado Común impulsado por la CAN. La salida de Venezuela tiene consecuencias nocivas para la CAN al tratarse del socio económico más importante de la región. Entre los principales beneficios que ha tenido la CAN están el aumento de las exportaciones entre los países miembros y el crecimiento de la inversión extranjera (127.311 millones de dólares en 2005).

Las autoridades venezolanas consideran que detrás del Tratado firmado con Colombia y anteriormente con Perú se puede ver la intención de Estados Unidos de imponer el modelo neoliberal del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas). Esto significaría, explica Gustavo Márquez, ministro venezolano de Integración, liquidar la posibilidad de construir la Comunidad Sudamericana de Naciones, uno de los objetivos políticos más importantes de Venezuela..

Por su parte, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció que su país adoptará medidas para proteger a Venezuela de la invasión de productos subsidiados que Estados Unidos hará llegar a su país a través de Colombia y Perú. Esas medidas proteccionistas no serían legales si Venezuela continuara como socio pleno de la CAN. Todavía es prematuro saber las consecuencias que esas medidas tendrán sobre el comercio entre Colombia y Venezuela, una relación mercantil valorada en unos 3.000 millones de dólares anuales. Colombia ha sido la más beneficiada de esta amistad económica.

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, ha respondido a las acusaciones venezolanas pidiendo comprensión. “Lamentamos que Venezuela haya determinado abandonar la CAN. Pero he hecho saber al presidente Chávez que nosotros los colombianos no tenemos la bendición del petróleo y del gas que tienen Venezuela y Bolivia”, afirmó. “Nosotros tenemos que buscar mercados a nuestros productos agrícolas y manufacturados”.

Pablo Álamo

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