Brasil autoriza la soja trasgénica

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Duración lectura: 1m. 47s.

El gobierno brasileño ha autorizado -provisionalmente- las plantaciones de soja trasgénica, decisión que ha levantado bastante revuelo entre políticos de izquierdas y ecologistas, para quienes la biotecnología aplicada a la agricultura es peligrosa y perjudicial para los intereses del país. Tampoco ha gustado la medida adoptada al lobby de empresarios agrícolas, que ven en los cultivos trasgénicos un competidor. De manera muy distinta han reaccionado los campesinos de Rio Grande do Sul y otras zonas del país, que venían cultivando la soja trasgénica de modo ilegal.

Los agricultores brasileños consideran que la legalización de este tipo de semillas ayudará a poner la producción del país a la altura de sus principales competidores -Estados Unidos, Argentina y Canadá-, donde desde hace tiempo se cultivan trasgénicos. La soja trasgénica, hasta ahora ilegal, rinde casi un 80% más que la natural en las tierras de Brasil.

En la producción de soja, Brasil es una potencia mundial, a pesar de que solo el 17% de su soja es trasgénica, porcentaje muy inferior al 80% de Estados Unidos. En los últimos seis años la producción de soja en Brasil se ha incrementado un 60%, y actualmente representa el 5% del total de las exportaciones. En los próximos cinco años, según el Departamento de Agricultura estadounidense, Brasil podrá llegar a ser el primer productor mundial de soja. Ahora ocupa el segundo puesto, por detrás de Estados Unidos.

En 2002 había en todo el mundo un total de 58,7 millones de hectáreas de cultivos trasgénicos, repartidas entre Estados Unidos, que se sitúa a la cabeza, Argentina (13,5 millones) y otros quince países más. En toda Latinoamérica hay 18 millones de hectáreas. Para Luis Herrera, científico mexicano, “la introducción de los trasgénicos en la agricultura es algo que no tiene marcha atrás. Ahora lo que es importante es que Latinoamérica los controle, los utilice y los desarrolle en paralelo a otras técnicas. De esta manera no dependerá de compañías extranjeras” (Inter Press Service, 11-X-2003).