A falta de instituciones, el mercado no funciona

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Para registrar una empresa en Mozambique hay que realizar diecinueve trámites administrativos, esperar cinco meses y gastarse algo más del sueldo de un año. En Australia, una empresa se registra en dos días, con un coste del 2% del salario medio anual. El Banco Mundial dedica el World Development Report 2002, titulado “Building Institutions for Market”, a analizar qué instituciones deben funcionar para que la economía crezca y cómo conseguirlo en los países pobres.

El informe subraya que para que el mercado funcione hacen falta instituciones, públicas y privadas, que dicten reglas y las hagan observar. Se refiere a los sistemas judiciales, leyes sobre la competencia, bancos centrales, títulos de propiedad, derecho sucesorio, cámaras de comercio, sistemas de crédito, etc. Una vez que esas instituciones, que pueden ser formales o informales, garantizan las reglas del juego, hay oportunidad de beneficiarse en la actividad mercantil.

El informe subraya esta tesis por vía negativa. En los países pobres existen instituciones, pero son endebles, complejas, corruptas o abusivas. En Eslovenia, por ejemplo, un juicio de cheque en descubierto puede durar cuatro años; en Singapur se puede resolver en 35 días. Para registrar una empresa en un país rico hay que realizar de 1 a 5 trámites; en los países pobres, más de 16 (con el añadido de que a más trámites, más corrupción).

No obstante, el Banco Mundial destaca las reformas institucionales que han supuesto una mejora en la economía de los países pobres. Así, países tan distintos como El Salvador, Tailandia y Uganda han creado nuevos tribunales que resuelven demandas sencillas (a veces, simplemente hablando) mucho más rápido y con menos coste que los tribunales ordinarios, con lo que ha aumentado el número de litigios resueltos.

Se ha comprobado también que la ausencia de mecanismos para resolver demandas por incumplimiento de contrato ha limitado la expansión de empresas e instituciones financieras en muchos países africanos. En cambio, los que tienen sistemas jurídicos más desarrollados atraen más a los inversores extranjeros. Según el informe, los países que crean nuevas instituciones -siempre que sean accesibles a los usuarios- consiguen reducir la pobreza.

Estas nuevas instituciones tienen en cuenta tanto las leyes internacionales como los usos y costumbres locales.

El informe también habla de las instituciones informales, ya que en muchos casos son la única manera de desarrollar la economía. Por ejemplo, no se pueden obtener préstamos bancarios mientras no se desarrollen las instituciones que permiten obtener títulos de propiedad. De ahí que el Banco Mundial aplauda la extensión de soluciones informales como los microcréditos en países como Bangladesh, Sudáfrica, Nepal, Bolivia o Etiopía.

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