China: los abortos forzosos desatan críticas contra la política del hijo único

Mayling Birney, investigadora de la London School of Economics, lleva tiempo estudiando cómo funciona la política china del hijo único como sistema de promoción en las zonas rurales. El mecanismo es sencillo: si las autoridades locales logran mantener baja la natalidad de su aldea, es seguro que lograrán un ascenso o al menos se librarán de una penalización.

La presión, explica Birney, siempre viene del escalafón superior, que es el que multa o recompensa. En una investigación que llevó a cabo el año pasado, algunas autoridades reconocieron que podían perder el puesto si no cumplían con los “objetivos de planificación familiar” previstos para cada localidad.

Un ejemplo de cómo actúa esta presión es lo que ocurrió en la aldea china de Daji. Lo cuenta un artículo del New York Times. Pan Chunyan estaba embarazada de su tercer bebé. En China, la mayoría de las parejas que habitan en las ciudades solo pueden tener por ley un hijo, mientras que en las zonas rurales se les permite tener dos si el primero es niña.

En Daji es conocido que el jefe de la aldea, Ma Yuyao, puntúa ante sus superiores cada vez que el “marcador” de la natalidad se mantiene bajo. Pero también se sabe que Yuyao puede hacer la vista gorda a cambio de una suculenta suma de dinero. En este caso, el marido de Pan pagó 8.700 dólares para poder tener al tercer hijo.

Pero Yuyao no cumplió su palabra. A punto de entrar en su octavo mes de embarazo, varios hombres detuvieron a Pan; la encerraron cuatro días; la obligaron a firmar su consentimiento y después le realizaron el aborto.

El pasado junio, Feng Jianmei, vecina de una aldea en la provincia de Shaanxi, también fue obligada a abortar; estaba en el séptimo mes del embarazo. Su caso es muy conocido porque las fotos del feto muerto se difundieron por Internet gracias a un familiar.

Zhan Zhongle, profesor de Derecho en la Universidad de Pekín, aprovechó este episodio para enviar junto con otros colegas y hombres de negocios una carta a la Comisión Nacional de Planificación Familiar y de la Población pidiéndole la derogación de la política del hijo único.

Casos parecidos a los de Pan o Feng son los que denunció en mayo el abogado ciego Chen Guangcheng con motivo de la visita a Pekín de la secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton y del secretario de Comercio Timothy Geithner para reunirse con sus homólogos chinos. El activista pro derechos humanos logró poner bajo los focos de atención mundial los horrores de los abortos y de las esterilizaciones forzosas a mujeres en zonas rurales (cfr. Aceprensa, 4-05-2012).

Otras demandas de cambio de la política del hijo único proviene de economistas y demógrafos que observan cómo la población de edad avanzada es cada vez mayor, y los trabajadores jóvenes que han de sostenerla son relativamente menos, y que se está creando un desequilibrio entre el número de hombres y mujeres jóvenes.

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