Un caso de desarrollo en África

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Duración lectura: 2m. 18s.

Según una visión pesimista bastante difundida, en África la presión demográfica provocará la sobreexplotación de pastos y tierras de cultivo, con la consiguiente desertización y hambrunas más frecuentes que ahora. Nada de eso ha ocurrido en el distrito keniano de Machakos, al sureste de la capital, donde la población se ha quintuplicado desde 1930 y ha pasado de sufrir escasez de alimentos a vender sus excedentes en los mercados. Este caso ha sido objeto de un reciente estudio realizado por el Instituto para el Desarrollo Exterior, de Gran Bretaña, y la Universidad de Nairobi, del que informa The Economist (11-XII-93). Machakos demuestra que los africanos pueden desarrollarse a partir de su economía tradicional, si se les facilitan las condiciones necesarias, aunque los recursos naturales no sean los más idóneos.

En Machakos llueve poco y hay sequías ocasionales. Antes, la región atravesaba periodos de escasez y necesitaba ayuda alimentaria de emergencia. El suelo había sufrido una erosión importante. Hoy se ha detenido la degradación de la tierra, y se ha multiplicado por quince la producción agrícola absoluta y por diez el rendimiento por hectárea cultivada, en relación con los resultados de hace 60 años.

El éxito se ha debido a que la economía regional se ha introducido en los mercados y ha pasado de una agricultura de subsistencia a cultivos rentables, más una industria artesanal. Esto ha sido posible gracias a la supresión de regulaciones estatales y a nuevas infraestructuras de transporte, con lo que se ha estimulado la iniciativa de la población.

Durante la época colonial, los nativos de Machakos tenían prohibido cultivar café -para que no hicieran competencia a los agricultores blancos- y necesitaban autorización para vender sus cosechas fuera de la región. Después, con el levantamiento de esas limitaciones, diversificaron su agricultura, adoptando cultivos más rentables. Esto les dio incentivos para explotar mejor el terreno, construyendo bancales para evitar la erosión y aprovechar el agua.

El aumento de la productividad reportó dinero para invertir en herramientas y semillas resistentes a las plagas, y a la vez liberó mano de obra, que pudo emprender negocios de artesanía tradicional dirigida a la clientela turística. La mejora de las carreteras permitió colocar los productos regionales en los mercados de Nairobi.

Quizá lo más notable del caso de Machakos sea que la región se ha desarrollado sin apenas ayuda del Estado, que se ha ocupado principalmente de otras zonas más fértiles. Salvo la inversión en comunicaciones y un poco de asesoramiento oficial sobre técnicas de cultivo, los habitantes del distrito han prosperado por sus propios medios.

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