El tesoro sin desenterrar en África: las remesas de los emigrantes

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Duración lectura: 2m. 26s.

Los emigrantes africanos transfieren cada año a sus países de origen una suma superior a la que representa la ayuda pública al desarrollo, pero la falta de información y de competencia hace que este dinero no se aproveche bien para impulsar el crecimiento.

Esto es lo que se desprende del informe publicado por el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (IFAD), una agencia de la ONU.

Lo primero que sorprende en el informe del IFAD es el elevado monto de las remesas que envían los emigrantes a sus familiares (40.000 millones de dólares), lo que supera estimaciones anteriores como la del informe de la OCDE, “Perspectivas Económicas de África”, que las cifra en 32.300 millones de dólares en 2007.

En comparación, la ayuda públca al desarrollo recibida por los gobiernos africanos en 2007 fue de 38.720 millones de dólares y las inversiones directas netas en el continente ascendieron a 47.000 millones.

A pesar de que sea una cantidad muy importante, los gobiernos africanos no son conscientes de su valor, y no se preocupan de hacer productivos esos recursos ni de regular el mercado de las transferencias.

Actualmente, dos operadores -Moneygram y Western Union- controlan el 65% de los puntos de pago de remesas. Puntos que todavía son muy insuficientes, pues, en comparación, México dispone de tantos puntos de pago como África, aunque la población africana es diez veces mayor. Para muchos africanos, ir a cobrar el envío puede suponer perder uno o dos días de trabajo.

Acuerdos de exclusividad limitan drásticamente la competencia y crean barreras de entrada a los posibles nuevos operadores. La falta de concurrencia hace que las tasas de las transferencias alcancen como media un 10% -y a veces suben hasta un 25%-, mientras que en el resto del mundo están en un 5,6%. En Latinoamérica, la apertura del mercado hizo caer las tasas del 15% a menos del 5%. También se observa que es más costoso transferir dinero entre países del continente, que desde fuera a África. En algunos países solo los bancos están autorizados a pagar remesas.

El IFAD propone utilizar las oficinas de correos como puntos de retirada del dinero, aunque por el momento no tienen los medios para hacerlo. Actualmente solo en Argelia tienen un papel significativo. Uno de los medios más económicos para hacer transferencias, muy utilizado en Kenia, es el teléfono móvil. Otra posibilidad sería que las instituciones de microcréditos operaran también en los envíos de fondos.

Aunque las sumas recibidas se utilizan sobre todo para gastos de primera necesidad -alimentación, vivienda, salud o educación-, según el informe quedarían entre 5.000 y 10.000 millones de dólares disponibles para el ahorro y la inversión. Si estas sumas se canalizaran a través de los mercados financieros podrían utilizarse con más eficacia.